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Novena a San Andrés Apóstol

    San Andrés - Illustration prière catholique

    Prière Introductive

    Oración para empezar cada día

    Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

    Acto de Contrición

    Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

    Oración preparatoria

    ¡Oh glorioso Apóstol San Andrés, primer discípulo del Salvador, que tuviste la dicha de ser llamado por Él y de llevarle a tu propio hermano, el Príncipe de los Apóstoles! Vengo a tus pies en esta santa novena para venerar tus virtudes y para implorar tu poderoso patrocinio. Te ruego, por el amor singular que te profesó Jesucristo y por la gloria que ahora gozas en el cielo, que te dignes aceptar mis humildes obsequios y presentar mis súplicas ante el trono del Altísimo. Alcánzame, glorioso protector mío, una fe viva, una esperanza firme y una caridad ardiente, y la gracia particular que por tu intercesión pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

    Jour 1 : Día Primero: La pronta vocación de San Andrés

    Méditation

    Consideremos cómo San Andrés, discípulo del Bautista, al oírle señalar a Jesús que pasaba diciendo: “He aquí el Cordero de Dios”, al instante, sin la menor dilación, dejó a su primer maestro para seguir al nuevo. ¡Oh, admirable prontitud! ¡Oh, feliz inspiración! Aprendamos de este glorioso Apóstol a seguir sin demora las inspiraciones de la gracia. Cada vez que Dios nos llame, ya sea a dejar una mala costumbre, a practicar una virtud o a emprender una obra de mayor perfección, sigamos su voz con la misma presteza que San Andrés, si queremos asegurarnos las bendiciones que el Señor concede a las almas dóciles y obedientes.

    Prière du jour

    ¡Oh glorioso San Andrés, modelo de prontitud en seguir el llamamiento divino! Alcánzame la gracia de ser siempre dócil a la voz de Dios, de no poner jamás excusas para cumplir su santa voluntad y de seguir a Cristo con un corazón generoso y sin reservas. Por tu intercesión, que yo pueda responder con un “sí” inmediato a todas las inspiraciones del Espíritu Santo. Amén.


    Jour 2 : Día Segundo: El celo apostólico de San Andrés

    Méditation

    Apenas hubo San Andrés conocido al Mesías, cuando, lleno de un santo celo por la gloria de Dios y la salvación de las almas, se apresuró a comunicar tan gran tesoro a su hermano Simón. “Hemos hallado al Mesías”, le dijo con gozo inefable, y lo condujo a Jesús. Este celo apostólico es la marca de un verdadero amor a Dios y al prójimo. Si amamos de veras a Cristo, ¿cómo no desear que otros le conozcan y le amen? ¿Cómo no esforzarnos por llevar a nuestros hermanos, con la palabra y el ejemplo, al camino de la verdad y de la vida? Examinemos nuestro celo y pidamos a San Andrés que encienda en nuestros corazones el fuego del apostolado.

    Prière du jour

    ¡Oh Apóstol celosísimo, San Andrés, que no guardaste para ti solo la dicha de haber encontrado al Salvador, sino que la compartiste al punto con tu hermano! Enciende en mi alma un ardiente celo por la salvación de mis prójimos. Concédeme la gracia de no ser indiferente a su bien espiritual, y dame palabras y obras para atraerlos a Jesucristo, único camino, verdad y vida. Amén.


    Jour 3 : Día Tercero: La fe de San Andrés

    Méditation

    Contemplemos la fe viva de San Andrés. Cuando el Señor preguntó a sus discípulos cómo dar de comer a una multitud con solo cinco panes y dos peces, fue Andrés quien, a pesar de la aparente imposibilidad, presentó al muchacho que los tenía. Aunque su razón viera el obstáculo, su fe le hizo presentar a Jesús los humildes medios, confiando en su poder infinito. Esta fe sencilla, que no razona sino que se abandona en las manos de la Providencia, es la que obra milagros. Pidamos a nuestro Santo Patrono una fe semejante, que nos haga esperar contra toda esperanza y ver la mano de Dios aun en las mayores dificultades de la vida.

    Prière du jour

    ¡Oh bienaventurado San Andrés, ejemplo de fe inquebrantable! Tú que creíste en el poder de Cristo aun ante la escasez, aumenta mi fe. Enséñame a confiar plenamente en la Divina Providencia, a no dudar jamás de su auxilio y a presentarle mis pobres medios con la certeza de que Él puede multiplicarlos para su gloria y mi bien. Que en toda prueba, mi corazón repita con confianza: “Señor, creo, pero aumenta mi fe”. Amén.


    Jour 4 : Día Cuarto: La humildad de San Andrés

    Méditation

    San Andrés, después de haber seguido a Cristo, vivió en una profunda humildad. No buscó los primeros puestos ni los honores del mundo. Se contentó con ser un fiel discípulo y un infatigable predicador del Evangelio, sin envidiar la primacía que Cristo confirió a su hermano Pedro. La humildad es el fundamento de todo el edificio espiritual. Sin ella, las más grandes virtudes son nada a los ojos de Dios. Aprendamos de San Andrés a amarla, a buscar el último lugar, a gozarnos en nuestra pequeñez y a atribuir a Dios todo el bien que podamos hacer, reconociendo que sin Él nada somos y nada podemos.

    Prière du jour

    ¡Oh humildísimo San Andrés, que supiste permanecer en tu lugar sin pretensiones ni vanagloria! Alcánzame del Señor la virtud de la santa humildad. Líbrame del veneno de la soberbia, de la envidia y del deseo de ser estimado. Haz que yo me conozca a mí mismo, que reconozca mi nada y que ponga toda mi confianza solo en Dios, para que Él sea engrandecido en mi vida. Amén.


    Jour 5 : Día Quinto: San Andrés, predicador del Evangelio

    Méditation

    Después de Pentecostés, San Andrés recibió la misión de predicar el Evangelio en lejanas tierras. La tradición nos dice que recorrió Escitia, Grecia y Asia Menor, llevando la luz de la fe a los pueblos sentados en las tinieblas de la idolatría. No temió fatigas, ni peligros, ni contradicciones. Su único anhelo era dar a conocer a Jesucristo y su doctrina de salvación. ¡Qué ejemplo para nosotros! Quizá no seamos llamados a ir a tierras de misión, pero todos tenemos el deber de ser misioneros en nuestro propio ambiente: en la familia, en el trabajo, entre los amigos. Pidamos a San Andrés el valor para confesar a Cristo en todo momento y lugar.

    Prière du jour

    ¡Oh infatigable predicador del Evangelio, San Andrés! Tú que no escatimaste esfuerzos para llevar el nombre de Cristo hasta los confines de la tierra, dame un espíritu misionero. Que no me avergüence jamás de mi fe, y que sepa dar razón de mi esperanza con mansedumbre y respeto. Concédeme la gracia de ser, por mi palabra y mi vida, un auténtico testigo de Jesucristo en el mundo. Amén.


    Jour 6 : Día Sexto: La fortaleza de San Andrés en la persecución

    Méditation

    La vida del apóstol no fue sino una cadena de trabajos y persecuciones por el nombre de Jesús. Fue azotado, encarcelado y sufrió innumerables tormentos por parte de los enemigos de la fe. Pero en medio de todo, su alma permanecía serena y gozosa, porque sabía que padecer por Cristo es un honor y una prenda de la gloria futura. La fortaleza cristiana no consiste en no sentir el dolor, sino en sobrellevarlo con paciencia y amor por Dios. Pidamos a San Andrés que nos alcance esta virtud, tan necesaria para navegar en el mar tempestuoso de esta vida y para perseverar en el servicio de Dios a pesar de las pruebas.

    Prière du jour

    ¡Oh invicto mártir San Andrés, modelo de fortaleza en los sufrimientos! Te ruego me alcances del Señor la gracia de soportar con paciencia cristiana las cruces de cada día. Que ni las tribulaciones, ni las persecuciones, ni las angustias puedan jamás apartarme del amor de Cristo. Fortalece mi espíritu para que, a imitación tuya, pueda gloriarme en mis debilidades, a fin de que habite en mí la fuerza de Dios. Amén.


    Jour 7 : Día Séptimo: El amor de San Andrés a la Cruz

    Méditation

    Llegado el momento de su martirio, San Andrés no vio en la cruz un instrumento de suplicio, sino el trono de su victoria y el altar de su sacrificio. La tradición piadosa pone en sus labios estas sublimes palabras al ver la cruz en forma de aspa preparada para él: “¡Oh, cruz buena, por largo tiempo deseada y ahora preparada para mi alma anhelante! Seguro y gozoso vengo a ti; recíbeme en tus brazos”. ¡Qué amor tan encendido por la cruz de Cristo! Este amor nace de la meditación de la Pasión del Salvador. Aprendamos de San Andrés a amar nuestras cruces diarias, a ver en ellas un medio de unirnos a Cristo y de purificar nuestras almas.

    Prière du jour

    ¡Oh glorioso San Andrés, enamorado de la Cruz de tu Maestro! Por aquel gozo con que abrazaste el instrumento de tu martirio, te suplico me enseñes a amar la cruz. Que yo no rehuya el sufrimiento que Dios me envía para mi bien, sino que lo abrace con amor, uniéndolo a los padecimientos de Cristo, para completar en mi carne lo que falta a su Pasión por su Cuerpo, que es la Iglesia. Amén.


    Jour 8 : Día Octavo: El glorioso martirio de San Andrés

    Méditation

    Durante los dos días que estuvo clavado en la cruz, San Andrés no cesó de predicar a la multitud que le rodeaba, exhortándola a la fe en Cristo crucificado. Su martirio no fue una muerte silenciosa, sino un último y elocuente sermón. Su cátedra fue la cruz, y su doctrina, el amor llevado hasta el extremo. Así consumó su carrera, dando el supremo testimonio de la verdad que había predicado. Su muerte fue un triunfo, una gloriosa victoria que le abrió las puertas del cielo. Pidamos la gracia de perseverar hasta el fin en la fe y en el amor de Dios, para que nuestra muerte sea también un paso a la vida eterna.

    Prière du jour

    ¡Oh valeroso mártir de Cristo, San Andrés, que desde la cátedra de la cruz diste tu último testimonio de fe! Alcánzame la gracia de la perseverancia final. Que en la hora de mi muerte, mi corazón y mis labios puedan confesar el santo nombre de Jesús. Asísteme en aquella última batalla para que, fortalecido con los sacramentos de la Iglesia, muera en la amistad de Dios y merezca contemplar su rostro en el cielo. Amén.


    Jour 9 : Día Noveno: La poderosa intercesión de San Andrés

    Méditation

    San Andrés, coronado de gloria en el cielo, no se olvida de nosotros, que aún peregrinamos en este valle de lágrimas. Su caridad, perfeccionada en la gloria, le mueve a interceder continuamente por sus hermanos de la tierra. Es un poderoso protector, un amigo fiel en quien podemos confiar nuestras necesidades espirituales y temporales. Acerquémonos, pues, a él con gran confianza en este último día de la novena. Pongamos en sus manos nuestras súplicas, especialmente aquella gracia particular que deseamos obtener, con la seguridad de que, si es para la mayor gloria de Dios y bien de nuestra alma, nos la alcanzará del Señor.

    Prière du jour

    ¡Oh benignísimo protector mío, San Andrés! Heme aquí postrado a tus pies al final de esta novena. Con la confianza de un hijo, te presento mis necesidades y las de todos aquellos por quienes debo orar. Te encomiendo especialmente la gracia que he solicitado (mencionar aquí la petición). Sé mi abogado ante el trono de la Santísima Trinidad. No mires mis deméritos, sino la fe y la devoción con que he acudido a ti. Ampara a la Santa Iglesia, al Sumo Pontífice, y a todo el clero. Protege a mi patria y a mi familia. Y a mí, alcánzame una vida santa, una muerte dichosa y la gloria eterna. Amén.


    Prière Conclusive

    Oración Final para cada día

    ¡Oh Dios, que para predicar el Evangelio y regir tu Iglesia escogiste al bienaventurado Apóstol San Andrés, y le concediste por premio de su apostolado la corona del martirio! Te suplicamos humildemente que, por sus méritos e intercesión, nos hagas partícipes de su gloria en el cielo.

    Se rezan tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias en honor de la Santísima Trinidad.

    V. Ruega por nosotros, San Andrés.
    R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

    Oremos: Concédenos, Señor, que la intercesión de tu Apóstol San Andrés nos alcance el perdón de nuestros pecados, y nos libre de todos los peligros de alma y cuerpo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Contexte Historique

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