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Prière Introductive
Oración para empezar cada día
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Oración Inicial
¡Oh Dios, que por medio del Apóstol San Juan nos has revelado los misterios de tu Verbo! Te suplicamos nos concedas, por su intercesión, la gracia de comprender con la inteligencia y practicar con las obras las sublimes verdades que él nos enseñó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Jour 1 : Día Primero: La Vocación del Apóstol
Méditation
Considera, alma devota, cómo San Juan, ocupado con su hermano Santiago en el oficio de pescador, oyó la voz de Jesucristo que le llamaba. Sin la menor dilación, abandonando al instante las redes, la barca y a su propio padre, se entregó por completo al seguimiento de su Maestro. ¡Qué pronta obediencia! ¡Qué generoso desprendimiento! Este primer paso en el apostolado nos enseña que para seguir a Cristo es menester dejarlo todo, no sólo lo material, sino también los afectos más naturales cuando impiden nuestra unión con Dios. El Señor premia con creces a quien todo lo deja por Él, como lo hizo con San Juan, a quien elevó a la más alta intimidad consigo.
Prière du jour
¡Oh glorioso Apóstol San Juan, dechado de prontitud en responder al llamado divino! Alcánzame de nuestro Señor la gracia de no ser sordo a sus inspiraciones, y de abandonar con generosidad todo aquello que me impida seguirle con un corazón indiviso. Que, a imitación tuya, pueda yo decir siempre sí a la voluntad de Dios, sin demoras ni excusas. Amén.
Jour 2 : Día Segundo: El Discípulo Amado
Méditation
Medita hoy en el singular privilegio de San Juan, conocido por la Tradición como “el Discípulo Amado”. En la Última Cena, mientras los demás Apóstoles se turbaban, él solo tuvo la dicha de reclinar su cabeza sobre el pecho del Salvador, escuchando los latidos de aquel Corazón que tanto amó a los hombres. Esta intimidad no fue fruto de la casualidad, sino de la pureza de su alma y de la correspondencia de su amor al amor de Jesús. Él amó mucho, y por eso fue mucho amado. Aprendamos de San Juan que la amistad con Jesús se cultiva en la oración, la pureza de corazón y un amor ardiente y desinteresado.
Prière du jour
¡Oh bienaventurado San Juan, que mereciste ser llamado el Discípulo Amado de Jesús! Por aquel amor purísimo que te unió al Salvador, te suplico me alcances la gracia de una amistad íntima y constante con Él. Que mi corazón, purificado de todo afecto terreno, no halle otro descanso ni otro consuelo que el Sagrado Corazón de mi Señor. Amén.
Jour 3 : Día Tercero: Testigo de la Transfiguración
Méditation
Contempla a San Juan, escogido por Jesús, junto con Pedro y Santiago, para ser testigo de su gloriosa Transfiguración en el monte Tabor. Mientras los otros discípulos quedaban al pie del monte, él fue admitido a contemplar un destello de la gloria divina, viendo el rostro de Cristo resplandeciente como el sol. Este favor extraordinario le fortaleció para los momentos de prueba y le dio un anticipo de la bienaventuranza eterna. El Señor también nos concede a nosotros, en la oración y los sacramentos, momentos de luz y consuelo para fortalecernos en el camino de la fe. Sepamos apreciarlos y guardarlos en el corazón.
Prière du jour
¡Oh excelso Evangelista San Juan, que en el Tabor contemplaste la gloria del Verbo humanado! Te ruego me obtengas del Señor una fe viva y penetrante, que me haga ver su presencia y su gloria más allá de las apariencias sensibles. Que la luz de Cristo transfigure mi vida y me haga anhelar los bienes del Cielo. Amén.
Jour 4 : Día Cuarto: Al Pie de la Cruz
Méditation
Considera la heroica fidelidad de San Juan, que, mientras casi todos los demás Apóstoles huyeron por miedo, él permaneció firme al pie de la Cruz junto a la Virgen Dolorosa. Su amor venció al temor. Allí, en la hora de mayor desolación, recibió de labios de Jesús moribundo el más precioso de los tesoros: a María por Madre. “Mujer, he ahí a tu hijo”. “He ahí a tu madre”. Desde aquella hora, el discípulo la acogió en su casa. ¡Qué recompensa a su lealtad! Aprendamos de San Juan a permanecer junto a Jesús y María en las horas de prueba y a no abandonar jamás la cruz.
Prière du jour
¡Oh fidelísimo San Juan, que no abandonaste a tu Maestro en la hora de la Pasión! Por tu constancia al pie de la Cruz y por el amor con que recibiste a María por Madre, alcánzame la gracia de la perseverancia en el bien y una tierna y filial devoción a la Santísima Virgen. Que Ella sea mi amparo en la vida y, sobre todo, en la hora de mi muerte. Amén.
Jour 5 : Día Quinto: Testigo de la Resurrección
Méditation
Medita cómo en la mañana de la Resurrección, al recibir la noticia de María Magdalena, San Juan corrió al sepulcro con San Pedro. Aunque más joven y veloz, por respeto al Príncipe de los Apóstoles, le dejó entrar primero. Mas al entrar él después, dice el Evangelio que “vio y creyó”. Su corazón, purificado por el amor, estaba dispuesto a la fe. No necesitó ver a Jesús para creer en su victoria sobre la muerte. La fe de San Juan es un modelo para nosotros, que hemos de creer sin haber visto, apoyados en el testimonio de los Apóstoles y de la Iglesia.
Prière du jour
¡Oh glorioso San Juan, testigo privilegiado de la Resurrección del Señor! Por aquella fe pronta y ardiente con que creíste ante el sepulcro vacío, te pido que aumentes en mí la virtud de la fe. Que crea yo con firmeza todas las verdades que Dios ha revelado y la Santa Iglesia nos propone, para que un día merezca contemplar cara a cara lo que ahora creo por tu testimonio. Amén.
Jour 6 : Día Sexto: El Teólogo Divino
Méditation
Contempla la profundidad de la doctrina de San Juan, a quien los Santos Padres llaman “el Águila” por la altura a la que se elevó su espíritu para contemplar el misterio del Verbo de Dios. Su Evangelio comienza no con la genealogía humana de Cristo, sino con su origen eterno: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Desterrado en la isla de Patmos, recibió las sublimes revelaciones del Apocalipsis, descorriendo el velo del futuro de la Iglesia. Pidamos por su intercesión un mayor entendimiento de los misterios de nuestra fe.
Prière du jour
¡Oh Águila de Patmos, sapientísimo San Juan, que te remontaste hasta el seno de la Trinidad para revelarnos el misterio del Verbo hecho carne! Alcánzame del Espíritu Santo un entendimiento profundo de las verdades divinas. Que la lectura de tus sagrados escritos ilumine mi mente, encienda mi corazón y me guíe por el camino de la verdad y la vida. Amén.
Jour 7 : Día Séptimo: El Apóstol de la Caridad
Méditation
Considera cómo toda la predicación y los escritos de San Juan se resumen en un solo mandamiento: el amor. En sus epístolas repite incansablemente: “Carísimos, amémonos unos a otros, porque la caridad es de Dios”. Y “Quien no ama, permanece en la muerte”. La tradición cuenta que, en su ancianidad, cuando ya no podía predicar largos sermones, sus discípulos le llevaban a la asamblea de los fieles y él se limitaba a decir: “Hijitos míos, amaos los unos a los otros”. Este es el testamento del Discípulo Amado, el resumen de todo el Evangelio. Sin caridad, todo lo demás es inútil.
Prière du jour
¡Oh Apóstol de la caridad, San Juan Evangelista! Tú que nos enseñaste que Dios es Amor y que debemos amarnos como Él nos ha amado, arranca de mi corazón todo egoísmo, rencor y amargura. Infunde en mí una caridad verdadera y operante para con Dios sobre todas las cosas y para con mi prójimo por amor a Dios. Que mis palabras y obras sean siempre un reflejo del amor de Cristo. Amén.
Jour 8 : Día Octavo: Custodio de la Virgen María
Méditation
Medita en el sagrado encargo que San Juan cumplió con suma fidelidad: custodiar a la Santísima Virgen María. Desde el Calvario, la acogió en su casa, y la sirvió y veneró como a su propia madre y Reina. ¡Qué tesoro de gracias y virtudes no recibiría en la convivencia diaria con la Madre de Dios! De Ella aprendió los secretos del Corazón de Jesús, que luego plasmaría en su Evangelio. Honremos a San Juan por este sublime ministerio y pidámosle que nos enseñe a amar y servir a nuestra Madre del Cielo con la misma devoción y reverencia que él le profesó.
Prière du jour
¡Oh dichosísimo San Juan, fiel custodio de la Reina del Cielo! Por el inefable honor que tuviste de vivir junto a la Virgen María y de cuidarla hasta su gloriosa Asunción, te suplico que me pongas bajo su amparo maternal. Enséñame a amarla, a honrarla y a imitar sus virtudes, para que, con su auxilio, pueda yo perseverar en el servicio de su Hijo hasta el fin de mi vida. Amén.
Jour 9 : Día Noveno: Patrono de la Pureza
Méditation
Considera la angélica virtud de la pureza que resplandeció en San Juan, por la cual es llamado en la Tradición “el Apóstol virgen”. Fue esta pureza de corazón la que le hizo tan grato a los ojos de Jesús y le permitió penetrar con mayor claridad en los misterios divinos, pues “bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. Su ejemplo nos enseña que la castidad, vivida por amor a Dios, no es una privación, sino una fuente de luz, de libertad interior y de una especial amistad con Cristo. Pidamos a este glorioso santo que nos alcance la gracia de amar y custodiar esta preciosa virtud.
Prière du jour
¡Oh purísimo San Juan, lirio de virginidad y patrono de las almas castas! Por el amor singular que tuviste a la pureza, virtud que tanto te asemejó a los ángeles y te hizo digno de la amistad de Jesús y de la custodia de su Madre Virgen, te ruego que intercedas por mí. Alcánzanos a todos la gracia de custodiar la pureza de alma y cuerpo, de vencer las tentaciones del mundo y de vivir de tal modo que merezcamos un día ver a Dios en el Cielo. Amén.
Prière Conclusive
Oración Final para cada día
¡Oh glorioso Apóstol San Juan, que por tu virginidad fuiste el discípulo predilecto de Jesús y por tu fidelidad en la Cruz fuiste hecho hijo de su misma Madre! Te suplico humildemente que inflames mi corazón en el amor de Dios y de mis prójimos. Alcánzame del Señor, por los méritos de Jesucristo y la intercesión de la Virgen María, la gracia particular que te pido en esta novena (mencionar aquí la petición), si ha de ser para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Ayúdame a imitar tus virtudes, especialmente tu fe viva, tu caridad ardiente y tu pureza angélica, para que, sirviendo a Jesús y a María en esta vida, merezca gozar de su compañía contigo en la gloria eterna. Amén.
Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
V. San Juan, Apóstol y Evangelista.
R. Ruega por nosotros.
Contexte Historique
Neuvaine structurée en 9 jours.
