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Novena a María, Reina de todos los Corazones

    María Reina de Corazones - Illustration prière catholique

    Prière Introductive

    Oración preparatoria para todos los días

    ¡Oh, Reina de los Cielos y de la tierra! ¡Santísima Virgen María, a cuyos pies se postran las jerarquías angélicas para serviros como a su Soberana! Yo, miserable pecador, me presento ante Vos, y os reconozco por mi Reina y Señora. Vengo a implorar vuestra maternal protección y a suplicaros que preparéis mi corazón para que sea un trono digno de vuestra majestad. No miréis mis deméritos, sino la bondad de vuestro Corazón Inmaculado. Haced que, por los méritos de esta santa novena, mi alma se purifique, mi voluntad se fortalezca y mi corazón os pertenezca enteramente, para que Vos reinéis en él ahora y por toda la eternidad. Amén.

    Jour 1 : La Realeza de María

    Méditation

    Consideremos cómo la Santísima Virgen María es Reina, no por usurpación ni por elección humana, sino por derecho divino. Es Reina porque es la Madre de Jesucristo, Rey del universo. Todo el poder y la gloria del Hijo se reflejan en la Madre. El Arcángel Gabriel la saludó como «llena de gracia», reconociendo la dignidad singular que Dios le había conferido. En las bodas de Caná, su Hijo no le negó nada. En la Cruz, nos la dio por Madre y, por tanto, por Reina. Su realeza no es de tiranía, sino de amor y de servicio. Reina para conducirnos a su Hijo, para protegernos de nuestros enemigos y para dispensar las gracias que brotan del Corazón de Cristo.

    Prière du jour

    ¡Oh, María, Reina augusta del universo! Postrado a vuestros pies, reconozco vuestra soberanía y me gozo de ser vuestro súbdito. Os suplico que establezcáis vuestro trono en mi corazón. Enseñadme a obedecer con prontitud y amor a vuestro Divino Hijo, el Rey de reyes, para que, sirviéndoos en la tierra, merezca un día contemplar vuestra gloria en el cielo. Amén.


    Jour 2 : El Corazón Inmaculado, Trono de la Sabiduría

    Méditation

    El corazón de una reina es el centro de su reino. El Corazón de María es Inmaculado, concebido sin mancha de pecado original, y por ello, el trono más puro y digno para el Verbo Encarnado. En su Corazón habitó la Sabiduría Eterna. San Lucas nos dice que María «guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón». Su Corazón es un abismo de humildad, de pureza y de amor a Dios. Si queremos que Cristo reine en nosotros, debemos primero dar el trono de nuestro corazón a María, para que Ella lo purifique, lo adorne con virtudes y lo prepare para ser morada de su Hijo.

    Prière du jour

    ¡Oh, Corazón Inmaculado de María, el más santo de todos los corazones! Os ofrezco mi pobre y manchado corazón. Purificadlo con vuestra pureza, inflamadlo con vuestro amor. Haced de él un jardín cerrado donde sólo entre vuestro Hijo Jesús. Que mis pensamientos, palabras y obras sean siempre para agradaros a Vos y a Él. ¡Reina de los Corazones, reinad en el mío! Amén.


    Jour 3 : María, Reina de los Apóstoles

    Méditation

    Después de la Ascensión del Señor, los Apóstoles se reunieron en el Cenáculo en oración «con María, la Madre de Jesús». Ella era el centro de la Iglesia naciente, la Maestra de oración, la que los fortalecía en la fe y la esperanza. Su presencia los preparó para recibir el Espíritu Santo en Pentecostés. Como Reina de los Apóstoles, Ella sigue hoy congregando, enseñando y fortaleciendo a los fieles de su Hijo. Quien desee ser un verdadero apóstol de Cristo debe ponerse bajo la guía y protección de María, pues nadie conoce mejor el camino para llevar las almas a Dios.

    Prière du jour

    ¡Oh, María, Reina de los Apóstoles! Vos que con vuestras oraciones obtuvisteis la venida del Espíritu Santo sobre la primera comunidad cristiana, alcanzadme un celo ardiente por la salvación de las almas. Haced de mí un instrumento dócil en vuestras manos para extender el Reino de vuestro Hijo. Proteged a la Santa Iglesia, al Papa, a los obispos y a todos los sacerdotes, y suscitad santas vocaciones para el servicio de Dios. Amén.


    Jour 4 : María, Reina de los Mártires

    Méditation

    Si el martirio es el testimonio supremo de amor a Cristo, ninguna criatura ha sido mayor mártir que la Santísima Virgen. Aunque no derramó su sangre físicamente, su alma fue traspasada por una espada de dolor al pie de la Cruz, como le había profetizado el anciano Simeón. Cada azote, cada espina, cada clavo que atormentó el cuerpo de su Hijo, hirió su Corazón de Madre. Sufrió en perfecta unión con Él por la redención del mundo. Por eso es coronada como Reina de los Mártires, y es consuelo y fortaleza para todos los que sufren por la fe.

    Prière du jour

    ¡Oh, Reina de los Mártires, Madre Dolorosa! Por la espada que traspasó vuestro Corazón, os ruego me deis la gracia de soportar con paciencia y amor las cruces de mi vida. Unid mis pequeños sufrimientos a los vuestros y a los de vuestro Divino Hijo, para la conversión de los pecadores y la salvación de mi alma. Dadme fortaleza en las pruebas y haced que nunca me separe del amor de Cristo. Amén.


    Jour 5 : María, Reina de los Ángeles

    Méditation

    La dignidad de María como Madre de Dios la eleva por encima de todas las criaturas, incluidos los más altos coros angélicos. Los ángeles la veneran como su Reina. El Arcángel Gabriel se inclinó ante Ella en la Anunciación. Los ángeles sirvieron a su Hijo desde su nacimiento hasta su Ascensión. En el Cielo, la sirven y la alaban con gozo eterno. Ella es la «Domina Angelorum», la Señora de los Ángeles, y ejerce su poder sobre ellos para el bien de sus hijos en la tierra, enviándolos para protegernos y guiarnos.

    Prière du jour

    ¡Oh, María, Reina de los Ángeles! Humildemente os saludo y me uno a las alabanzas que os tributan los espíritus celestiales. Os ruego que enviéis a vuestros santos ángeles para que me asistan en mis luchas contra el demonio, el mundo y la carne. Que vuestro siervo, mi Ángel de la Guarda, bajo vuestro mando, me ilumine, me guarde, me rija y me gobierne, para que pueda llegar seguro al puerto de la salvación. Amén.


    Jour 6 : María, Reina de los Patriarcas y Profetas

    Méditation

    Durante siglos, los Patriarcas y Profetas del Antiguo Testamento suspiraron por la venida del Salvador. Abraham, Moisés, David, Isaías… todos ellos vivieron en la fe y la esperanza del Redentor que nacería de una Virgen. María es la culminación de todas esas esperanzas. Ella es la Virgen anunciada por Isaías, la Hija de Sion que se regocija, el Arca de la Nueva Alianza. En Ella se cumplen todas las promesas. Por eso es Reina de los Patriarcas, por su fe inquebrantable, y Reina de los Profetas, por haber llevado en su seno a Aquel que ellos anunciaron.

    Prière du jour

    ¡Oh, María, Reina de los Patriarcas y Profetas! Aumentad mi fe para que crea firmemente en todas las verdades que vuestro Hijo nos ha revelado. Aumentad mi esperanza para que confíe sin dudar en el cumplimiento de las promesas de Dios. Haced que mi vida sea un testimonio de la fe que profeso, esperando con anhelo el día en que pueda ver cara a cara a Aquel que Vos llevasteis en vuestro seno. Amén.


    Jour 7 : María, Reina de las Vírgenes

    Méditation

    La virginidad de María es un tesoro único. Fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto. Su virginidad no fue una simple ausencia de experiencia carnal, sino una consagración total y exclusiva de su cuerpo, su alma y su corazón a Dios. Es el modelo perfecto de la pureza y de la entrega total. Su ejemplo ha inspirado a innumerables almas a lo largo de los siglos a consagrar su virginidad a Cristo. Como Reina de las Vírgenes, protege de modo especial a quienes se esfuerzan por vivir la santa virtud de la castidad según su estado.

    Prière du jour

    ¡Oh, María, Reina de las Vírgenes, Espejo de pureza! Por vuestra virginidad perpetua, alcanzadme la gracia de guardar la castidad de cuerpo y alma. Proteged mis sentidos de todo lo que pueda mancharlos. Dadme un profundo amor a la pureza y el valor para huir de las ocasiones de pecado. Que mi corazón sea siempre un templo santo, digno de ser habitado por vuestro Divino Hijo. Amén.


    Jour 8 : María, Reina de todos los Santos

    Méditation

    Todos los santos en el Cielo, desde el más grande hasta el más pequeño, reconocen a María como su Reina. Ella es la obra maestra de la gracia de Dios, el modelo acabado de todas las virtudes. La santidad de todos los santos juntos no iguala la santidad de María. Ella es la «causa de nuestra alegría» porque nos dio a Jesús, y es el camino más corto y seguro para llegar a Él. Los santos lo entendieron así, y por eso todos fueron grandes devotos de la Santísima Virgen. Acudir a Ella es ponerse en la escuela de la santidad.

    Prière du jour

    ¡Oh, María, Reina de todos los Santos! Vos sois el modelo perfecto de seguimiento de Cristo. Mirad mi debilidad y mi inconstancia en el camino de la virtud. Os suplico que me toméis de la mano y me guiéis por la senda de la santidad. Alcanzadme las gracias que más necesito para corregir mis defectos y practicar las virtudes cristianas. Sobre todo, os pido la gracia de la perseverancia final, para que un día pueda unirme al coro de los santos y alabaros como a mi Reina por toda la eternidad. Amén.


    Jour 9 : Consagración a María, Reina de mi Corazón

    Méditation

    Llegamos al final de nuestra novena. Hemos meditado sobre las glorias de nuestra Reina. Ahora, el acto más grato que podemos ofrecerle es la consagración total de nosotros mismos. Consagrarse a María es reconocer su dominio sobre nosotros y entregarle todo lo que somos y tenemos: nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestros bienes interiores y exteriores, e incluso el valor meritorio de nuestras buenas obras. Es ponernos enteramente en sus manos para que Ella disponga de nosotros según su voluntad, para la mayor gloria de Dios. Es permitirle, finalmente, ser en verdad la Reina de nuestro corazón.

    Prière du jour

    ¡Oh, María, mi amabilísima Reina y Madre! Hoy, en presencia de toda la corte celestial, os elijo por mi Señora y Soberana. Os entrego y consagro, en calidad de esclavo perpetuo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, y el valor mismo de mis buenas acciones, pasadas, presentes y futuras; dejándoos un entero y pleno derecho de disponer de mí y de todo lo que me pertenece, sin excepción, a vuestro agrado, para mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad. Haced de mí un perfecto siervo de vuestro Hijo. Aceptad, oh Virgen benignísima, esta pequeña ofrenda de mi servidumbre, en honor y unión de la sumisión que la Sabiduría Eterna se dignó tener a vuestra maternidad. Amén.


    Prière Conclusive

    Oración final para cada día

    ¡Oh, María, Reina de mi corazón! Aceptad la humilde ofrenda que os hago en esta novena. Tomad posesión de todo mi ser. Reinad en mi entendimiento, para que sólo busque la verdad de vuestro Divino Hijo. Reinad en mi voluntad, para que se conforme siempre a la voluntad de Dios. Reinad en mi corazón, para que lo améis a Él sobre todas las cosas y a mi prójimo por amor a Él. Sed Vos mi guía, mi amparo, mi fuerza y mi consuelo en esta vida, y mi abogada en la hora de mi muerte, para que pueda alabaros y bendeciros eternamente en el Cielo.

    Rezar tres Avemarías en honor de la Realeza de la Santísima Virgen, y un Gloria.

    Contexte Historique

    Neuvaine structurée en 9 jours.

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