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Novena a San Benito Abad, Protector contra todo mal

    San Benito - Illustration prière catholique

    Prière Introductive

    Acto de Contrición

    Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

    Oración Preparatoria para cada día

    Gloriosísimo Padre y Patriarca San Benito, siervo predilecto del Señor y abogado mío amantísimo. Heme aquí postrado humildemente a vuestros pies, implorando el auxilio de vuestro poderoso patrocinio. A vos acudo en todos los peligros que me rodean, confiado en vuestra bondad. Protegedme contra mis enemigos, alcanzadme el perdón de mis pecados y la gracia de imitar vuestras virtudes, para que, viviendo según el espíritu de Dios, merezca un día entrar en la gloria eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Jour 1 : Día Primero: El desprecio del mundo

    Méditation

    Considera, alma mía, cómo San Benito, desde su más tierna juventud, conoció la vanidad del mundo. Nacido en una familia noble de Nursia, fue enviado a Roma para sus estudios, mas viendo la vida disoluta de sus compañeros y temiendo por la pureza de su alma, abandonó todo —casa, herencia y la promesa de un brillante porvenir— para no buscar sino agradar a Dios solo. Se retiró a la soledad, buscando en el desierto del mundo el verdadero paraíso del alma, que es la unión con su Creador. Aprendamos de este gran santo a desprendernos de los afectos terrenos que nos apartan de nuestro fin último.

    Prière du jour

    Oh glorioso San Benito, que despreciasteis el mundo y sus falaces promesas para entregaros por entero a Jesucristo, alcanzadme la gracia de comprender la vanidad de los bienes temporales. Haced que mi corazón no se apegue a las criaturas, sino que busque siempre y en todo al Creador, para que, libre de las ataduras del siglo, pueda yo aspirar a los bienes eternos. Amén.


    Jour 2 : Día Segundo: La huida de las ocasiones de pecar

    Méditation

    Medita hoy en la fortaleza de San Benito para resistir las tentaciones de la carne. Estando en su cueva de Subiaco, el enemigo de las almas le trajo a la memoria la imagen de una mujer que había conocido en Roma, encendiendo en él un fuego impuro tan violento que casi le hizo abandonar su retiro. Mas el santo, inspirado por la gracia divina, se despojó de sus vestiduras y se arrojó sobre un espeso zarzal y en ortigas, castigando su cuerpo hasta que el dolor apagó el fuego de la concupiscencia. Así venció al pecado con el dolor voluntario, y desde entonces jamás volvió a sentir semejante tentación. ¡Qué ejemplo para nosotros en nuestras luchas!

    Prière du jour

    ¡Oh invicto Patriarca San Benito, modelo de pureza y vencedor del demonio! Por aquella victoria heroica que alcanzasteis sobre la tentación de la carne, os suplico me alcancéis de Dios la fortaleza necesaria para huir de las ocasiones de pecar, para mortificar mis pasiones y para resistir con valor todos los asaltos del enemigo, a fin de conservar intacta la pureza de mi alma. Amén.


    Jour 3 : Día Tercero: La virtud de la obediencia

    Méditation

    Contempla la obediencia perfecta que San Benito no sólo practicó, sino que hizo fundamento de su Santa Regla. Él enseñaba a sus monjes que el primer grado de la humildad es la obediencia sin demora. Esta virtud resplandeció admirablemente en sus discípulos, como San Mauro, quien, por obedecer a su abad, corrió sobre las aguas para salvar al joven Plácido que se ahogaba, sin percatarse del milagro hasta que estuvo en tierra firme. La obediencia a la voluntad de Dios, manifestada por los superiores legítimos, es el camino más seguro para la santidad.

    Prière du jour

    Oh glorioso San Benito, maestro de obediencia, que enseñasteis a vuestros hijos a no anteponer nada al amor de Cristo y a someter su propia voluntad por amor a Él, alcanzadme un espíritu dócil y obediente a la voluntad de Dios en todos los acontecimientos de mi vida. Que yo sepa ver en mis superiores a representantes de Cristo y obedecerles con prontitud y alegría, para merecer la vida eterna. Amén.


    Jour 4 : Día Cuarto: La virtud de la humildad

    Méditation

    San Benito, en su Regla, describe doce grados de humildad, que son como una escala por la cual el monje asciende al cielo. Él mismo fue un espejo de esta virtud, considerándose siempre el último de todos, sirviendo a sus hermanos con caridad y no buscando jamás su propia gloria. A pesar de los grandes dones y milagros con que Dios le favorecía, su corazón permanecía anclado en el conocimiento de su propia nada, atribuyendo todo bien a la infinita misericordia del Señor. La humildad es el fundamento de todo el edificio espiritual.

    Prière du jour

    Oh humildísimo Padre San Benito, que por el profundo conocimiento de vos mismo llegasteis a las más altas cumbres de la santidad, os ruego me alcancéis de Dios la gracia de una verdadera y sincera humildad. Libradme del veneno de la soberbia, de la vanagloria y del amor propio, para que, reconociendo mi miseria, ponga toda mi confianza en Dios y merezca ser exaltado en el reino de los cielos. Amén.


    Jour 5 : Día Quinto: El espíritu de oración

    Méditation

    La vida de San Benito fue una oración continua. Su lema, Ora et Labora, nos enseña a unir la contemplación con la acción. Aun en medio de sus múltiples ocupaciones como abad y padre de tantos monjes, su alma estaba siempre elevada a Dios. Pasaba largas horas de la noche en oración, y fue en una de estas vigilias cuando tuvo aquella admirable visión en la que vio el mundo entero recogido en un solo rayo de sol. Aprendamos de él a buscar el rostro de Dios en el silencio y el recogimiento, pues la oración es el aliento del alma.

    Prière du jour

    Oh gran Patriarca San Benito, modelo de vida contemplativa, que encontrasteis en la oración la fuente de toda fortaleza y sabiduría, enseñadme a orar con fervor, humildad y perseverancia. Alcanzadme el don del recogimiento interior, para que, aun en medio de las ocupaciones del mundo, mi espíritu se mantenga unido a Dios y aspire sin cesar a la patria celestial. Amén.


    Jour 6 : Día Sexto: El amor al trabajo

    Méditation

    San Benito ennobleció el trabajo manual, considerándolo no sólo como un medio de sustento, sino como un instrumento de santificación y una ayuda contra la ociosidad, que él llamaba «enemiga del alma». En sus monasterios, todos los monjes, sin distinción, debían dedicarse al trabajo en las horas señaladas, uniendo sus labores a la oración y ofreciéndolas a Dios. Así, el campo, el taller y la biblioteca se convertían en lugares de encuentro con el Creador, y el trabajo, en alabanza divina.

    Prière du jour

    Oh diligentísimo obrero de la viña del Señor, San Benito, que con vuestro lema Ora et Labora santificasteis el trabajo humano, os pido me alcancéis amor a mis deberes cotidianos. Dadme la gracia de cumplir mis obligaciones con diligencia y perfección, por amor a Dios y para bien de mis hermanos, huyendo de la pereza y ofreciendo todas mis fatigas en expiación de mis pecados y para la gloria de Dios. Amén.


    Jour 7 : Día Séptimo: La caridad fraterna

    Méditation

    La caridad fraterna fue el alma de la comunidad fundada por San Benito. En su Regla, exhorta a sus monjes a soportarse mutuamente con infinita paciencia en sus flaquezas, tanto corporales como espirituales, y a servirse unos a otros. Enseñaba que en el huésped y en el pobre se debía recibir a Cristo mismo. Su corazón de padre estaba abierto a todos, corrigiendo con firmeza pero amando con ternura, buscando siempre la salvación de cada una de las almas a él confiadas.

    Prière du jour

    Oh amantísimo Padre San Benito, espejo de caridad, que acogisteis a todos con paternal afecto y enseñasteis a vuestros discípulos a ver a Cristo en cada hermano, alcanzadme un corazón grande y generoso. Haced que yo ame a mi prójimo sinceramente, que perdone las ofensas, que soporte con paciencia los defectos ajenos y que esté siempre dispuesto a ayudar y servir a los necesitados por amor a Dios. Amén.


    Jour 8 : Día Octavo: El poder sobre los demonios

    Méditation

    Dios concedió a San Benito un poder extraordinario sobre los espíritus malignos. Con la Señal de la Cruz, desbarataba sus engaños y ponía en fuga a los demonios. Célebre es el episodio del pan envenenado que unos monjes rebeldes le ofrecieron. Al hacer la señal de la bendición sobre él, un cuervo, enviado por Dios, se llevó el pan mortífero lejos de allí. Del mismo modo, hizo añicos con la santa cruz una copa de vino envenenado. La Cruz de Cristo fue su arma y su escudo, y por ello la Medalla que lleva su nombre es un sacramental tan poderoso contra las asechanzas del diablo.

    Prière du jour

    Oh poderoso San Benito, terror de los demonios, que por la virtud de la Santa Cruz triunfasteis de todo poder infernal, os suplico que me protejáis con vuestro valioso patrocinio. Alejad de mí toda influencia maligna, defendedme de las tentaciones del diablo, de los maleficios y de todo mal. Que la Cruz del Señor sea mi luz y mi defensa, ahora y en la hora de mi muerte. Amén.


    Jour 9 : Día Noveno: La santa muerte

    Méditation

    Considera, finalmente, el glorioso tránsito de San Benito de esta vida a la eterna. Habiendo predicho el día de su muerte, mandó que le abriesen la sepultura. Seis días antes, comenzó a padecer una fiebre ardiente. El último día, se hizo llevar al oratorio, donde recibió el Cuerpo y la Sangre del Señor. Luego, puesto de pie, sostenido por sus discípulos, con las manos levantadas al cielo, entregó su alma a Dios en oración. En ese mismo instante, dos de sus monjes vieron un camino cubierto de tapices y resplandeciente de luces, que subía directo al cielo, y oyeron una voz que decía: «Este es el camino por donde Benito, el amado del Señor, sube al cielo».

    Prière du jour

    Oh glorioso Patriarca San Benito, que coronasteis una vida santa con una muerte preciosísima, os encomiendo la hora de mi muerte. Alcanzadme de Dios la gracia de recibir dignamente los últimos sacramentos, de expirar pronunciando los dulcísimos nombres de Jesús y de María, y de entregar mi alma en las manos de mi Creador, para que, por vuestros méritos y vuestra intercesión, pueda yo gozar de la bienaventuranza eterna en vuestra compañía. Amén.


    Prière Conclusive

    Oración Final para cada día

    Oh glorioso San Benito, que desde el cielo sois padre piadoso para cuantos en la tierra acudimos a vos. Os suplicamos que intercedáis por nosotros ante el trono del Señor. En nuestros peligros, defendednos; en nuestras tentaciones, fortalecednos; en nuestras aflicciones, consoladnos. Alcanzadnos de Dios todas las gracias que nos son necesarias para el cuerpo y para el alma, y en particular la gracia de (aquí se hace la petición) que en esta novena os pedimos, si es para la mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.

    Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

    Oración de la Medalla de San Benito

    Crux sacra sit mihi lux, / Non draco sit mihi dux.
    Vade retro Satana, / Numquam suade mihi vana.
    Sunt mala quae libas, / Ipse venena bibas.

    (La Santa Cruz sea mi luz, / no sea el demonio mi guía.
    ¡Apártate, Satanás! / no me sugieras vanidades.
    Cosas malas son las que brindas, / bebe tú mismo tu veneno.)

    Contexte Historique

    Neuvaine structurée en 9 jours.

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