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Novena a Nuestra Señora de la Divina Providencia

    Novena a la Virgen de la Prosperidad - Illustration prière catholique

    Prière Introductive

    Oración para todos los días

    Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

    Acto de Contrición

    Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

    Oración Inicial

    Oh María, Virgen Inmaculada, a quien Dios ha constituido Madre de la Divina Providencia, vengo a tus plantas maternales para implorar tu auxilio en mis presentes dificultades. Eres la Reina del Cielo y de la Tierra, y la dispensadora de todas las gracias. Dígnate volver tus ojos misericordiosos hacia este humilde siervo tuyo, y acoge las súplicas que con fervor te presento durante esta novena. Intercede por mí ante tu Hijo Jesucristo, a fin de que, confiando en tu poderosa mediación, pueda yo alcanzar la gracia que pido y, sobre todo, la de vivir y morir en el amor de Dios. Amén.

    Jour 1 : Día Primero: La Fe en la Providencia de Dios

    Méditation

    Considera, alma mía, cómo el Padre Celestial cuida de las aves del cielo y de los lirios del campo, vistiéndolos y alimentándolos sin que ellos siembren ni sieguen. ¿Cuánto más no hará por ti, que has sido creado a su imagen y semejanza? La verdadera prosperidad no consiste en la abundancia de bienes, sino en la confianza serena en que Dios, nuestro Padre, proveerá a todas nuestras necesidades, tanto del alma como del cuerpo. La Virgen Santísima, que vivió esta confianza de modo perfectísimo, es nuestro modelo y guía. Pidámosle hoy la gracia de una fe inquebrantable en la Divina Providencia.

    Prière du jour

    Oh María, Madre de la Divina Providencia, que en las bodas de Caná, atenta a la necesidad de los esposos, dijiste a tu Hijo: «No tienen vino», y obtuviste el milagro de la abundancia; mira hoy mi corazón turbado por la incertidumbre y la escasez. Alcánzame de Jesús la gracia de una fe robusta, que no dude jamás del amor providente del Padre. Que, abandonado en sus manos, pueda yo buscar ante todo el Reino de Dios y su justicia, con la certeza de que todo lo demás me será dado por añadidura. Amén.


    Jour 2 : Día Segundo: La Humildad para aceptar la Voluntad Divina

    Méditation

    La Providencia Divina obra a menudo por caminos que nuestra corta inteligencia no comprende. Para recibir sus dones, es menester un corazón humilde y dócil a la voluntad de Dios. La soberbia nos hace creer que todo depende de nuestro esfuerzo, y la desesperación nos invade cuando nuestros planes fracasan. La Santísima Virgen, con su «Hágase en mí según tu palabra», nos enseña el secreto de la verdadera fecundidad espiritual y material: la sumisión amorosa al querer divino. Quien se humilla y acepta la voluntad de Dios, aun en la prueba, será ensalzado y colmado de bienes celestiales y terrenales en el tiempo oportuno.

    Prière du jour

    Oh Virgen prudentísima, Maestra de humildad, que aceptaste con perfecta sumisión los designios del Altísimo; te ruego que arranques de mi corazón toda raíz de soberbia y autosuficiencia. Enséñame a bendecir al Señor tanto en la abundancia como en la necesidad, y a reconocer en cada acontecimiento de mi vida la mano amorosa de su Providencia. Concédeme la gracia de decir siempre, con sincero corazón: «Hágase tu voluntad», para que Dios pueda derramar en mi alma y en mi hogar sus bendiciones sin medida. Amén.


    Jour 3 : Día Tercero: El Trabajo como Cooperación con la Providencia

    Méditation

    Dios ha querido que el hombre sea cooperador de su Providencia a través del trabajo honesto y diligente. San José, esposo de María, proveyó al sustento de la Sagrada Familia con el sudor de su frente, santificando su labor cotidiana. El trabajo, ofrecido a Dios, no es sólo un medio de subsistencia, sino también un camino de santificación y un acto de amor al prójimo. La ociosidad es madre de todos los vicios y cierra la puerta a las bendiciones divinas. Pidamos a Nuestra Señora que bendiga nuestros esfuerzos y nos dé un corazón generoso en el trabajo.

    Prière du jour

    Oh María, Hija del obrero y Esposa del carpintero, que conociste el valor del trabajo honrado y el pan ganado con esfuerzo; mira mis manos y mi mente dispuestas al trabajo. Te suplico que bendigas mis labores, mis empresas y mis ocupaciones. Aleja de mí la pereza y la desidia. Concédeme la gracia de que mi trabajo sea siempre honesto, fecundo y ordenado al bien de mi familia y a la gloria de Dios. Que por tu intercesión, nunca falte el pan en mi mesa ni la caridad en mi corazón. Amén.


    Jour 4 : Día Cuarto: El Desapego de los Bienes Terrenales

    Méditation

    Nuestro Señor nos advierte en el Evangelio: «No podéis servir a Dios y a las riquezas». El apego desordenado a los bienes de la tierra es una forma de idolatría que ahoga la fe y endurece el corazón. La verdadera prosperidad que Dios desea para nosotros es la libertad de los hijos de Dios, que usan de los bienes temporales sin dejarse esclavizar por ellos. La Virgen María, Reina de cielos y tierra, vivió en la más grande pobreza y desprendimiento, hallando su única riqueza en poseer a Dios. Aprendamos de Ella a tener un corazón pobre y libre, capaz de recibir los verdaderos tesoros.

    Prière du jour

    Oh Reina de los Ángeles, que teniendo a tus pies todas las riquezas del cielo y de la tierra, escogiste para ti y para tu Hijo la más santa pobreza; alcánzame de Dios un verdadero desprendimiento de los bienes materiales. Líbrame de la avaricia, de la envidia y del afán desmedido por las cosas que perecen. Que yo sepa usar de los bienes que la Providencia ponga en mis manos con gratitud y moderación, sin poner en ellos mi corazón ni mi última esperanza, que sólo en Dios ha de descansar. Amén.


    Jour 5 : Día Quinto: La Caridad, Canal de la Providencia

    Méditation

    La Providencia Divina nos hace administradores, no dueños absolutos, de los bienes que poseemos. Y el canal por el cual Dios suele enviar su ayuda a los necesitados es la caridad de sus hermanos. Quien da al pobre, presta a Dios. Un corazón generoso y compasivo atrae sobre sí las bendiciones del cielo. Si cerramos nuestra mano al necesitado, ¿cómo podemos esperar que Dios abra la suya para nosotros? La Virgen María, en su visita a su prima Santa Isabel, nos muestra la prontitud y la alegría del servicio. Seamos nosotros también providencia para nuestros hermanos.

    Prière du jour

    Oh Virgen Clementísima, Madre de Misericordia, cuyo corazón se compadece de todas nuestras miserias; enséñame a ver a Cristo en el rostro de mis hermanos pobres y necesitados. Dame un corazón generoso, que sepa compartir con alegría lo poco o mucho que poseo. Que nunca me excuse de hacer el bien, y que mi caridad sea el sacrificio agradable que mueva la mano de Dios a derramar su Providencia sobre mí y mi familia. Que por mi generosidad, otros puedan bendecir el nombre del Señor. Amén.


    Jour 6 : Día Sexto: La Paciencia en Tiempos de Escasez

    Méditation

    Hay momentos en la vida en que la prueba se hace sentir con fuerza, y parece que el cielo está cerrado a nuestras súplicas. Son los momentos de la paciencia y la perseverancia en la oración. Dios no es sordo a nuestro clamor, pero a veces permite la tribulación para purificar nuestra fe, aumentar nuestros méritos y hacernos desear con más ardor los bienes del cielo. La Virgen Dolorosa, de pie junto a la Cruz, es el modelo sublime de la paciencia en el sufrimiento. Unida a su Hijo, esperó con confianza la hora de la Resurrección. No desmayemos en la prueba, pues la aurora sigue a la noche más oscura.

    Prière du jour

    Oh Madre Dolorosa, Reina de los Mártires, que sufriste con indecible fortaleza al pie de la Cruz de tu amado Hijo; te ruego que me asistas en mis horas de angustia y tribulación. Cuando la escasez me aflija y el futuro parezca incierto, dame la gracia de la paciencia y la perseverancia. Que no me rebele contra la voluntad de Dios, ni me deje vencer por la tristeza. Sostenme con tu mano maternal, para que, unido a los padecimientos de Cristo, merezca un día participar de su gloria y del consuelo eterno. Amén.


    Jour 7 : Día Séptimo: María, Tesorera de las Gracias Divinas

    Méditation

    La Santísima Virgen María ha sido constituida por Dios como la Tesorera de todas sus gracias. Así como por medio de Ella nos vino el autor de toda gracia, Jesucristo, así también por su mediación quiere el Señor dispensarnos todos los auxilios que necesitamos para nuestra vida temporal y espiritual. Acudir a María es acudir a la puerta del cielo. Ella es la Madre de la Divina Providencia, porque nos da a Aquel que es la Providencia misma y porque distribuye con manos maternales los dones que su Hijo nos ha merecido. Confiemos, pues, en su poder y en su bondad.

    Prière du jour

    Oh María, Medianera de todas las gracias y Tesorera de la Divina Providencia, a ti acudo en mi necesidad con la confianza de un hijo. Tú conoces mis afanes, mis deudas, mis preocupaciones y las necesidades de mi familia. Te abro mi corazón y te presento mis súplicas. Como dispensadora de los tesoros del Rey, te pido que me alcances de tu Divino Hijo la ayuda material que ahora tanto necesito. Pero sobre todo, te ruego que me concedas los bienes espirituales para que, rico en la gracia de Dios, pueda alcanzar la vida eterna. Amén.


    Jour 8 : Día Octavo: La Providencia en el Seno del Hogar

    Méditation

    El hogar de Nazaret es la escuela donde aprendemos a vivir de la Providencia Divina. Allí, en la sencillez y el ocultamiento, la Sagrada Familia experimentó las alegrías y las angustias de la vida cotidiana. No les faltaron las pruebas: la pobreza del pesebre, la huida a Egipto, el trabajo diario. Pero en todo, reinaba una paz profunda, fruto de la confianza en Dios y del amor mutuo. Pidamos a Nuestra Señora que haga de nuestros hogares un reflejo del hogar de Nazaret, donde nunca falte la fe, la caridad y la serena confianza en el Padre del cielo, que cuida de todos sus hijos.

    Prière du jour

    Oh Señora nuestra, Reina del hogar, que con San José velaste por Jesús, el Pan de Vida; te encomiendo mi familia y mi casa. Provee, Madre buena, a todas nuestras necesidades, así espirituales como materiales. Que en nuestro hogar nunca falte el pan de cada día, el trabajo honrado, la salud de los cuerpos y, sobre todo, la gracia de Dios. Aleja de nosotros la discordia, el egoísmo y la preocupación excesiva por lo material. Que, unidos en el amor, seamos un vivo testimonio de tu protección y de la Providencia de nuestro Padre celestial. Amén.


    Jour 9 : Día Noveno: La Gratitud y la Confianza para el Futuro

    Méditation

    Un corazón agradecido es un imán para las bendiciones de Dios. A menudo somos prontos para pedir, pero tardos para agradecer. El Evangelio nos narra cómo de diez leprosos curados, sólo uno volvió a dar gracias a Jesús. La gratitud nos hace reconocer que todo bien procede de Dios, y nos dispone a recibir nuevos dones. Al terminar esta novena, elevemos nuestro corazón a Dios, por manos de María, en un himno de acción de gracias por todos los beneficios recibidos a lo largo de nuestra vida. Y con renovada confianza, pongamos en sus manos nuestro futuro, ciertos de que su Providencia nunca nos abandonará.

    Prière du jour

    Oh Virgen Santísima, Madre del Divino Amor, al llegar al término de esta novena, mi alma rebosa de gratitud. Gracias, Madre, por tu escucha y tu consuelo. Gracias a la Santísima Trinidad por todos los dones que, por tu mediación, me ha concedido. Te pido perdón por mi falta de fe y mis ingratitudes pasadas. De ahora en adelante, quiero vivir en una continua acción de gracias, bendiciendo al Señor en todo tiempo. En tus manos de Madre de la Divina Providencia, abandono mi porvenir y todas mis necesidades, con la firme esperanza de que seguirás cuidando de mí en esta vida y me llevarás un día a la eterna prosperidad del Cielo. Amén.


    Prière Conclusive

    Oración Final para cada día

    Oh Madre Santísima de la Providencia, consuelo de los afligidos y auxilio de los cristianos, heme aquí postrado a tus pies, implorando tu socorro en mis necesidades.
    Tú eres la dispensadora de los tesoros del cielo, y tu corazón de Madre anhela ayudarnos. Por ello, con filial confianza, acudo a ti.
    (Aquí se hace la petición con gran fe y confianza)
    Si lo que pido es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma, te ruego, oh poderosa intercesora, que lo obtengas de tu Divino Hijo. Mas si la Divina Providencia dispone otra cosa, alcánzame la gracia de aceptar su voluntad con humildad y paz, seguro de que Él siempre busca mi mayor bien.
    No me abandones, Madre de la Providencia, hasta verme seguro en el cielo, cantando eternamente las misericordias de Dios. Amén.

    Rezar tres Avemarías, un Padrenuestro y un Gloria.

    Contexte Historique

    Neuvaine structurée en 9 jours.

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