
Prière Introductive
Oraciones para la Novena
Oración para empezar cada día
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición
Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración Inicial
¡Oh admirable Santa María Magdalena, dechado de penitentes, que, postrada a los pies de vuestro amado Maestro, merecisteis oír de sus labios las dulcísimas palabras de perdón! Vengo a vuestros pies en esta novena, con un corazón contrito y humillado, para implorar vuestra poderosa intercesión ante el trono de la divina Misericordia. Así como vuestro gran amor os alcanzó el perdón de vuestros muchos pecados, alcanzadme a mí, por vuestros méritos, un amor semejante, un dolor profundo de mis culpas y la gracia particular que por vuestro medio espero recibir del Señor. Amén.
Jour 1 : Día Primero: El Amor Penitente
Méditation
Considera, alma devota, cómo Santa María Magdalena, movida por la gracia, entró en casa del fariseo sin temor al juicio de los hombres. Postrada a los pies de Jesús, los bañó con sus lágrimas, los enjugó con sus cabellos, los besó con reverencia y los ungió con preciosísimo perfume. Vio en el Salvador la única fuente de misericordia y no dudó en mostrar la grandeza de su arrepentimiento, que era tan grande como la muchedumbre de sus pecados.
Su amor audaz y humilde desarmó toda crítica y mereció la defensa del mismo Cristo, quien dijo: «Le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho». Aprendamos de ella que no hay abismo de miseria que el amor de Dios no pueda llenar, ni mancha tan oscura que las lágrimas de una sincera contrición no puedan lavar.
Prière du jour
¡Oh Santa María Magdalena, vaso de elección, que con el bálsamo de tus lágrimas ungiste los sagrados pies de mi Señor! Alcánzame de Su Divina Majestad un dolor verdadero de mis culpas, un aborrecimiento sumo del pecado y un amor tan fervoroso que abrase mi corazón y me mueva a hacer continua penitencia por todo el resto de mi vida. Amén.
Jour 2 : Día Segundo: La Discípula Fiel
Méditation
Medita hoy en la transformación obrada en el alma de María Magdalena. Una vez perdonada, no volvió a su vida pasada, sino que se unió al grupo de las santas mujeres que seguían y servían a Jesús con sus bienes. Su conversión fue total y definitiva. Dejó atrás los vanos placeres del mundo para hallar el gozo verdadero en el servicio del único Maestro.
Su fidelidad nos enseña que el verdadero arrepentimiento no consiste sólo en el dolor por el pecado, sino en una firme resolución de enmendar la vida y consagrarla enteramente a Dios. Ella, que mucho había recibido, mucho dio en retorno, mostrando con su ejemplo que la gratitud por el perdón se manifiesta en una vida de servicio y seguimiento.
Prière du jour
¡Oh fidelísima discípula de Cristo, Santa María Magdalena! Tú que, después de haber sido sanada, no te apartaste jamás de tu Salvador, concédeme la gracia de una conversión sincera y perseverante. Que, libre de las cadenas de mis antiguas culpas, pueda yo seguir a Jesús con un corazón indiviso y servirle con alegría todos los días de mi vida. Amén.
Jour 3 : Día Tercero: A los Pies del Maestro
Méditation
Contemplemos a María Magdalena a los pies del Señor, no ya llorando por sus pecados, sino bebiendo con avidez las palabras de vida eterna que manaban de sus labios. Como María de Betania, con quien la piedad de la Iglesia la ha identificado, ella escogió «la mejor parte, la que no le será quitada». Comprendió que, por encima de todas las ocupaciones del mundo, lo único necesario es escuchar al Maestro y conformar la propia vida a su divina enseñanza.
En un mundo lleno de ruidos y distracciones, el ejemplo de María Magdalena nos llama al silencio interior, a la oración y a la meditación de la Palabra de Dios, único alimento que puede saciar la sed de nuestra alma.
Prière du jour
¡Oh alma contemplativa, Santa María Magdalena, que supiste hallar el tesoro escondido a los pies de Jesús! Alcánzanos del Señor un hambre insaciable de su Palabra y un espíritu de profunda oración. Enséñanos a acallar las voces del mundo para escuchar la voz del Buen Pastor y a preferir su compañía sobre todos los deleites terrenos. Amén.
Jour 4 : Día Cuarto: La Fortaleza al Pie de la Cruz
Méditation
Admira la fortaleza y el valor de Santa María Magdalena, que no abandonó a Jesús en la hora de su Pasión. Mientras muchos de los apóstoles huían por miedo, ella permanecía firme al pie de la Cruz, junto a la Santísima Virgen María y al discípulo amado. Su amor, purificado por la penitencia, se había tornado en fortaleza invencible. No temió el furor de los enemigos de Cristo, y su corazón compartió el dolor del Corazón traspasado de su Señor y de su Madre Dolorosa.
Aprendamos de su constancia a no abandonar a Jesús en los momentos de prueba y tribulación, a permanecer junto a la cruz de nuestros sufrimientos, uniéndolos a los suyos por la salvación del mundo.
Prière du jour
¡Oh valerosa amante de la Cruz, Santa María Magdalena! Por tu constancia heroica en el Calvario, te suplico me obtengas la gracia de la perseverancia en las pruebas. Que ni el temor ni la desolación me aparten jamás de mi Señor crucificado, y que, unido a Él en el dolor, merezca un día participar de su gloria. Amén.
Jour 5 : Día Quinto: La Portadora de Perfumes
Méditation
Después de la muerte del Señor, el amor de María Magdalena no menguó. Al contrario, la impulsó a un último acto de piedad: ungir el sagrado cuerpo de su Maestro. Con las otras santas mujeres, preparó aromas y perfumes preciosos, y al amanecer del primer día de la semana, se dirigió presurosa al sepulcro. Su amor era más fuerte que la muerte y no se resignaba a la ausencia. Quería honrar en la muerte a Aquel a quien había amado tanto en vida.
Este gesto nos enseña la delicadeza de un amor que se cuida de los detalles, un amor que no calcula y que busca siempre dar lo mejor de sí para honrar a Dios, tanto en su presencia sacramental en el altar como en el prójimo necesitado.
Prière du jour
¡Oh devotísima Santa María Magdalena, cuyo amor no se enfrió ni ante el frío del sepulcro! Enciende en mi alma un fuego de caridad tan ardiente que me mueva a buscar y honrar a mi Señor en todo momento. Que mi vida sea un perfume de suave olor, ofrecido en sacrificio de alabanza a su Divina Majestad. Amén.
Jour 6 : Día Sexto: La Búsqueda Incesante
Méditation
Considera la angustia de María Magdalena al encontrar el sepulcro vacío. Su primer pensamiento no fue la Resurrección, sino el robo del cuerpo de su amado Señor. «Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto», decía llorando a los ángeles y a quien creía el hortelano. Su dolor era inmenso, pues creía haber perdido lo único que le quedaba de Jesús.
Su búsqueda incesante, sus lágrimas y su desvelo nos muestran la intensidad de su amor. Ella es figura del alma que busca a Dios con todo su corazón y no descansa hasta encontrarlo. Que su anhelo despierte en nosotros el deseo de buscar a Dios por encima de todas las cosas, aun cuando sintamos su ausencia en la aridez de la oración.
Prière du jour
¡Oh Santa María Magdalena, ejemplo de amor perseverante! Por las amargas lágrimas que derramaste junto al sepulcro vacío, te ruego que me alcances la gracia de buscar siempre a Jesús con un corazón contrito y humillado. Que ninguna dificultad me haga desmayar en mi búsqueda, hasta que merezca hallarle y gozar de su presencia para siempre. Amén.
Jour 7 : Día Séptimo: El Encuentro con el Resucitado
Méditation
¡Qué momento de gozo inefable fue para María Magdalena cuando, en medio de su llanto, oyó una voz que la llamaba por su nombre: «¡María!». Al instante, reconoció a su amado Maestro resucitado y exclamó con júbilo: «¡Rabboni!», que quiere decir: ¡Maestro mío! Jesús premió su amor fiel y perseverante concediéndole ser la primera testigo de su Resurrección. La tristeza se tornó en alegría, la oscuridad en luz, la muerte en vida.
El Señor también nos llama a cada uno por nuestro nombre. Él está vivo y presente en nuestra historia. Pidamos la gracia de reconocer su voz en medio de nuestras ocupaciones y de responderle con un amor renovado y lleno de gozo, como lo hizo la santa de Magdala.
Prière du jour
¡Oh feliz María Magdalena, que mereciste ser la primera en ver al Señor resucitado! Alcánzame del divino Maestro un oído atento para escuchar su voz y un corazón dócil para reconocerle. Que la alegría de la Resurrección inunde mi alma y transforme mis tristezas en un canto de alabanza perpetua. Amén.
Jour 8 : Día Octavo: Apóstol de los Apóstoles
Méditation
Después de manifestársele, Jesús confió a María Magdalena una misión sublime: «Anda, ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios». Aquella que había sido pecadora pública se convertía así en la primera mensajera de la noticia más grande de la historia, en la «Apóstol de los Apóstoles», como la llamaron los Santos Padres. Corrió presurosa a cumplir el mandato, y llena de santa alegría anunció a los discípulos: «¡He visto al Señor!».
Su ejemplo nos invita a no guardar para nosotros el tesoro de la fe, sino a compartir con los demás la alegría de haber encontrado a Cristo vivo. Todo cristiano está llamado a ser, como María Magdalena, un testigo valiente de la Resurrección.
Prière du jour
¡Oh Apóstol de los Apóstoles, Santa María Magdalena! Tú que no dudaste en anunciar la victoria de Cristo sobre la muerte, dame un celo ardiente por la salvación de las almas. Que mis palabras y mis obras proclamen siempre que Cristo vive, y que así pueda yo llevar a muchos a los pies de nuestro común Redentor. Amén.
Jour 9 : Día Noveno: La Vida Contemplativa
Méditation
La tradición piadosa nos cuenta que, después de la Ascensión del Señor, Santa María Magdalena se retiró a una cueva en la Sainte-Baume, en Francia, para pasar el resto de sus días en oración, penitencia y contemplación. Su alma, que había conocido las cimas del amor divino en la tierra, anhelaba ya la unión definitiva con su Amado en el cielo. Su vida se convirtió en una alabanza continua, un holocausto de amor en el silencio y la soledad.
Ella nos enseña que, después de la acción y el apostolado, el alma debe volver siempre a la fuente de toda gracia, que es la unión íntima con Dios en la oración. La vida contemplativa es la coronación de una vida de amor, el anticipo de la bienaventuranza eterna.
Prière du jour
¡Oh serafín de amor, Santa María Magdalena, que en la soledad de tu retiro te uniste íntimamente a tu Dios! Alcánzame un verdadero espíritu de oración y el gusto por las cosas del cielo. Que, desprendido de las vanidades del mundo, mi único anhelo sea contemplar el rostro de Aquel a quien mi alma ama, ahora por la fe y un día por la visión beatífica en la gloria. Amén.
Prière Conclusive
Oración Final para cada día
¡Oh gloriosa Santa María Magdalena, espejo de caridad y amor divino, que perseverasteis junto a la Cruz de Jesús con la Santísima Virgen! Os suplico me alcancéis por vuestros méritos y vuestra intercesión, la gracia que con fervor pido en esta novena (mencionar aquí la petición), si ha de ser para mayor gloria de Dios y bien de mi alma.
Y si lo que pido no me conviniera, alcanzadme aquello que más útil me sea para mi salvación. Asistidme, oh santa abogada mía, en la hora de mi muerte, y llevad mi alma a la presencia de vuestro amado Maestro, para alabarle y bendecirle con Vos por todos los siglos de los siglos. Amén.
Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
V. Santa María Magdalena, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Contexte Historique
Neuvaine structurée en 9 jours.
