
Prière Introductive
Oración para empezar cada día
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Oración Preparatoria
¡Oh Dios mío! que con inefable providencia te dignas enviar a tus santos Ángeles para nuestra guarda: accede a nuestras súplicas, y concédenos que seamos siempre defendidos por su protección y que gocemos eternamente de su compañía. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Jour 1 : Día Primero: El Ángel, nuestro fiel compañero
Méditation
Considera, alma mía, cómo Dios, en su infinita caridad, ha destinado para ti un príncipe de su corte celestial para que sea tu compañero, tu custodio y tu guía. Desde el primer instante de tu existencia, este espíritu bienaventurado no te ha abandonado ni un solo momento. Él está a tu lado mientras duermes, te acompaña en tus quehaceres, te consuela en tus aflicciones y te defiende en los peligros. ¡Oh, cuán grande es la bondad de Dios y cuán digna de gratitud es la fidelidad de tu Ángel! Y tú, ¿cómo has correspondido a tan inmenso beneficio? ¿Has pensado con frecuencia en su presencia? ¿Has seguido sus santas inspiraciones? ¿Le has mostrado reverencia y amor?
Prière du jour
¡Oh, fidelísimo compañero, que no te apartas de mi lado! Te doy gracias por tu paciencia inagotable y por el amor con que me asistes. Perdóname las innumerables veces que he contristado tu presencia con mis pecados y mi negligencia. Te suplico, amado Ángel mío, que me alcances la gracia de tenerte siempre presente en mi memoria, para que, acordándome de ti, evite todo pecado y siga tus consejos. Amén.
Jour 2 : Día Segundo: El Ángel, nuestro protector
Méditation
Medita hoy en el poder que Dios ha conferido a tu Santo Ángel para protegerte de los males del cuerpo y del alma. ¡Cuántos accidentes ha evitado! ¡De cuántos peligros visibles e invisibles te ha librado sin que tú lo supieras! En la lucha contra los enemigos de tu salvación, él es tu escudo y tu defensor. El demonio, león rugiente que busca devorarte, tiembla ante la presencia de este celestial guerrero. Si te sientes débil, si las tentaciones te asaltan con furia, invoca a tu Ángel Custodio; él combatirá por ti y te dará la victoria.
Prière du jour
¡Oh, poderosísimo protector mío, mi escudo y mi defensa! En medio de los lazos y asechanzas que el mundo y el demonio tienden a mis pies, a ti acudo lleno de confianza. Extiende sobre mí tu brazo fuerte, defiéndeme de todo mal y, sobre todo, protégeme en la hora de la tentación. No permitas que caiga en las redes del enemigo, y sé mi fortaleza para que pueda siempre triunfar de las fuerzas del infierno. Amén.
Jour 3 : Día Tercero: El Ángel, nuestro guía
Méditation
Tu Ángel Custodio no sólo te protege, sino que también te guía por el camino de la salvación. Él ilumina tu entendimiento para que conozcas la voluntad de Dios, te inspira buenos pensamientos y santos deseos. Cuando te desvías del sendero de la virtud, él te amonesta interiormente, te llama con suaves toques al arrepentimiento y te muestra el camino de regreso al Padre. ¡Qué tesoro es tener un guía tan sabio y seguro! ¿Escuchas su voz? ¿Obedeces con prontitud sus santas inspiraciones o, por el contrario, las ahogas con el ruido de tus pasiones y el apego a las cosas terrenas?
Prière du jour
¡Oh, sapientísimo guía de mi alma! A ti, que ves con claridad el camino que conduce al cielo, encomiendo la dirección de mi vida. Ilumina mi mente en las dudas, aconséjame en las perplejidades y dirige mis pasos por la senda de los mandamientos de Dios. Alcánzame la gracia de ser dócil a tus inspiraciones y de no resistir jamás a la voz de mi conciencia, por la cual tú me hablas. Amén.
Jour 4 : Día Cuarto: El Ángel, nuestro consolador
Méditation
Considera cómo tu buen Ángel es también tu consolador en las penas y tribulaciones de esta vida. En los momentos de soledad, de tristeza, de enfermedad o de desánimo, él está a tu lado para infundirte paz y fortaleza. Te recuerda las verdades eternas, la brevedad de los sufrimientos presentes y la gloria inmensa que te espera si perseveras con paciencia. Él enjuga tus lágrimas secretas y eleva tu corazón a Dios, fuente de todo consuelo. ¿Buscas en él tu refugio en la aflicción, o te dejas abatir por la desesperanza, olvidando que tienes un amigo celestial siempre dispuesto a socorrerte?
Prière du jour
¡Oh, mi amantísimo consolador! En este valle de lágrimas, donde mi corazón es a menudo oprimido por la angustia y el dolor, sé tú mi refugio y mi alivio. Cuando la cruz pese sobre mis hombros, ayúdame a llevarla con paciencia y amor. Infunde en mi alma un bálsamo de paz celestial y enséñame a unir mis sufrimientos a los de Cristo en la Cruz, para que se conviertan en fuente de méritos para la vida eterna. Amén.
Jour 5 : Día Quinto: El Ángel, nuestro mensajero
Méditation
Tu Ángel es un mensajero de Dios para ti. Él te trae gracias, luces y auxilios del cielo. Pero también es tu mensajero ante Dios: él presenta al trono del Altísimo tus oraciones, tus obras buenas y tus deseos de servirle. Las Sagradas Escrituras nos muestran a los ángeles subiendo y bajando, en una comunicación incesante entre el cielo y la tierra. Tu Ángel toma tus pobres ofrendas y, perfumándolas con sus propios méritos, las hace agradables a la Majestad Divina. ¡Qué aliento para nuestra oración, saber que es llevada a Dios por tan digno intercesor!
Prière du jour
¡Oh, celestial embajador y fiel mensajero! Te ruego que presentes hoy mis humildes súplicas ante el trono de la Divina Misericordia. Ofrece a Dios mis trabajos, mis dolores y mis pobres oraciones. Suple con tu caridad mi tibieza y mi indignidad. Y tráeme de vuelta, te lo pido, la bendición del Señor, su gracia para perseverar en el bien y su auxilio para cumplir en todo su santísima voluntad. Amén.
Jour 6 : Día Sexto: El Ángel, nuestro intercesor
Méditation
Tu Ángel Custodio no cesa de interceder por ti ante Dios. Él conoce tu fragilidad, tus miserias y los peligros que te rodean. Por eso, con un amor incansable, ruega por tu salvación. Pide para ti el perdón de tus pecados, las gracias necesarias para vencer las tentaciones y la perseverancia final. Su oración es purísima, ferviente y siempre escuchada por Dios, por el amor que le tiene. ¡Qué de gracias has recibido por la mediación de tu Ángel! ¡Y cuántas más recibirías si unieras más a menudo tus plegarias a las suyas!
Prière du jour
¡Oh, mi solícito intercesor ante Dios! Agradezco tu incesante caridad, que te mueve a rogar por mí, pobre pecador. Une, te suplico, tus poderosas oraciones a las mías, para que, fortalecidas por tu mérito, puedan alcanzar el trono del Altísimo. Pide para mí un corazón contrito y humillado, un amor fervoroso a Dios y al prójimo, y la gracia de vivir y morir en la amistad de mi Creador. Amén.
Jour 7 : Día Séptimo: El Ángel, nuestro defensor contra el demonio
Méditation
La vida del cristiano es una milicia sobre la tierra, una lucha constante contra el demonio, enemigo de nuestra alma. En esta batalla espiritual, no estás solo. Tu Ángel Custodio es un guerrero formidable, armado con el poder de Dios. Él te defiende de los asaltos del maligno, desbarata sus planes, te inspira pensamientos de desconfianza en ti mismo y de confianza en Dios. Cuando el tentador te sugiere pensamientos de orgullo, de impureza, de odio o de desesperación, tu Ángel te susurra al corazón palabras de humildad, de pureza, de caridad y de esperanza. Invócalo con fe en la hora del combate y saldrás victorioso.
Prière du jour
¡Oh, invencible príncipe de la milicia celestial! A ti me encomiendo en la lucha contra Satanás y sus secuaces. Sé mi escudo en la tentación y mi espada contra el enemigo. Infúndeme valor en el combate, para que no ceda jamás al desaliento. Con tu auxilio, quiero resistir con firmeza todos los ataques del infierno y permanecer fiel a Jesucristo, mi Rey y Señor, hasta el fin de mi vida. Amén.
Jour 8 : Día Octavo: El Ángel, nuestro maestro en la oración
Méditation
Tu Santo Ángel, que contempla sin cesar el rostro de Dios en el cielo, es un perfecto adorador. Él puede enseñarte a orar. Cuando te distraes en la oración, él te ayuda a recoger tu espíritu. Cuando tu corazón está árido y frío, él lo inflama con el fuego del amor divino. Él te enseña la reverencia debida a la Majestad de Dios, la confianza filial en su bondad y la perseverancia en la súplica. Pídele que te enseñe a conversar con Dios, a meditar sus misterios y, sobre todo, a adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento con la misma fe y devoción con que él le adora en el cielo.
Prière du jour
¡Oh, serafín abrasado de amor, maestro de oración! Enséñame el arte de hablar con Dios. Purifica mis labios, eleva mi mente y enciende mi corazón cada vez que me dispongo a orar. Alcánzanos, a mí y a todos los que rezan, un espíritu de verdadera devoción, para que nuestras oraciones sean gratas a Dios y eficaces para nuestra salvación. Sobre todo, enséñame a adorar a Jesús Sacramentado con un amor profundo y una fe viva. Amén.
Jour 9 : Día Noveno: El Ángel, nuestro previsor de la patria celestial
Méditation
El fin último de la misión de tu Ángel Custodio es conducirte sano y salvo a la patria celestial, para gozar de Dios eternamente en su compañía. Él anhela con ardor el día en que tu alma, libre de las ataduras del cuerpo, pueda unirse al coro de los bienaventurados. Durante toda tu vida, él trabaja para este fin, apartándote del pecado, que es el único obstáculo para la felicidad eterna, y guiándote en la práctica de las virtudes. En la hora de la muerte, él estará a tu lado para defenderte de los últimos asaltos del enemigo y presentar tu alma al tribunal de Dios. ¡Qué consuelo pensar que en ese trance supremo no estarás solo!
Prière du jour
¡Oh, mi amado guía hacia la patria eterna! Te doy gracias por toda la solicitud que has tenido y tendrás de mi alma hasta el último suspiro de mi vida. Te ruego que no me desampares en la hora de mi muerte. Asísteme en mi agonía, fortaléceme contra la desesperación y preséntame, purificada por la Sangre de Cristo, a la Augusta Trinidad, para que pueda alabar y bendecir a mi Dios por toda la eternidad, en tu compañía y la de todos los santos. Amén.
Prière Conclusive
Oraciones Finales para cada día
Se reza la oración tradicional al Ángel de la Guarda, seguida de un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Ángel de mi guarda, dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día.
No me dejes solo, que me perdería.
Hasta que amanezca en los brazos
de Jesús, José y María. Amén.
Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria por las intenciones del Santo Padre.
Contexte Historique
Neuvaine structurée en 9 jours.
