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Novena para pedir un Milagro Urgente y Difícil

    milagros - Illustration prière catholique

    Prière Introductive

    Oración para empezar cada día

    Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

    Acto de Contrición

    Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

    Oración Preparatoria

    ¡Oh Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra! Me postro humildemente ante vuestra Divina Majestad, reconociendo vuestro poder infinito y vuestra infinita misericordia. Vengo a Vos como un hijo necesitado acude a su Padre, con la plena confianza de que escucháis las oraciones de los que claman a Vos. Os ofrezco esta novena por la intención de alcanzar, si es vuestra santa voluntad, el milagro que mi corazón anhela. Iluminad mi entendimiento y purificad mi corazón, para que mi oración sea digna de ser escuchada por Vos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

    Jour 1 : Día Primero: La Fe que mueve montañas

    Méditation

    Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó: «Porque en verdad os digo que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible» (Mateo 17:20). La fe es la primera condición para acercarse a Dios y para recibir sus gracias. Es una confianza ciega y absoluta en que Dios es Padre, que nos ama, y que su poder no tiene límites. Sin fe, la oración es vana. Consideremos hoy si nuestra fe es viva, si verdaderamente creemos que para Dios no hay nada imposible, y pidamos con fervor que la aumente en nuestro corazón.

    Prière du jour

    ¡Oh Dios omnipotente y misericordioso, que premiáis a los que os buscan con corazón sincero! Miro mi alma y la encuentro pobre de fe. Creo, Señor, pero aumenta mi fe. Que mi confianza en Vos sea tan firme que no dude jamás de vuestro poder y de vuestro amor, aun en medio de las más grandes tribulaciones. Os presento mi necesidad, y con la fe de la mujer cananea que se contentaba con las migajas de vuestra mesa, clamo a Vos: ¡Señor, si queréis, podéis sanarme, podéis ayudarme, podéis concederme el milagro que imploro! Amén.


    Jour 2 : Día Segundo: La Santa Voluntad de Dios

    Méditation

    En el Huerto de los Olivos, Nuestro Señor, en su agonía, oró diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42). El fin último de nuestra vida es cumplir la voluntad de Dios, porque en ella se encuentra nuestra paz y nuestra salvación. Muchas veces pedimos cosas que, en la infinita sabiduría de Dios, no son para nuestro mayor bien. Por ello, al pedir un milagro, debemos someter nuestro querer al querer divino, con la certeza de que Dios, como Padre amoroso, nos dará siempre lo mejor, aunque no sea lo que esperamos. Esta conformidad con la voluntad de Dios es el acto de amor más perfecto.

    Prière du jour

    ¡Oh, sapientísimo Dios, cuyos designios son inescrutables y cuyos caminos son de paz! Vengo ante Vos a suplicar una gracia, pero ante todo, vengo a ofreceros mi voluntad. Que no busque yo mi consuelo, sino vuestra gloria. Si el milagro que pido ha de servir para vuestra mayor honra y para el bien de mi alma, concededmelo, Señor. Mas si vuestros planes son otros, dadme la fuerza para aceptarlos con amor y resignación, repitiendo con vuestro Divino Hijo: «Hágase tu voluntad y no la mía». Amén.


    Jour 3 : Día Tercero: La Oración Perseverante

    Méditation

    El Señor nos propone la parábola de la viuda importuna que, a fuerza de insistir, consigue que el juez injusto le haga justicia. Y concluye: «¿Y Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche?» (Lucas 18:7). La oración para ser eficaz debe ser perseverante. No debemos desanimarnos si la respuesta no llega de inmediato. Dios prueba nuestra fe y nuestra constancia. Cada oración que elevamos es como un golpe de martillo que, poco a poco, rompe la piedra de la dificultad. Perseverar en la oración es un acto de gran fe y de esperanza inquebrantable.

    Prière du jour

    ¡Oh, Señor, modelo de paciencia y longanimidad! Vos que escucháis el clamor de vuestros hijos, mirad mi inconstancia y mi debilidad. A menudo comienzo a orar con fervor, mas pronto desfallezco si no veo resultados. Dadme, os ruego, el don de la perseverancia. Que mi oración sea continua, mi súplica incesante, mi confianza firme. Que ni la aridez del alma, ni el silencio aparente, ni la tardanza en el auxilio me hagan dudar de vuestra misericordia. Con la insistencia de la viuda del Evangelio, hoy vuelvo a llamar a la puerta de vuestro Corazón. Amén.


    Jour 4 : Día Cuarto: La Humildad del Corazón

    Méditation

    El centurión de Cafarnaúm, pidiendo la curación de su siervo, dijo a Jesús: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi siervo quedará sano» (Mateo 8:8). Esta humildad profunda maravilló al mismo Señor. Para recibir las gracias de Dios, es menester un corazón humilde, que se reconozca pecador, indigno y necesitado de todo. La soberbia es un muro que impide que la gracia divina entre en el alma. Quien se postra ante Dios reconociendo su nada, ese será ensalzado y escuchado por el Altísimo.

    Prière du jour

    ¡Señor Jesucristo, manso y humilde de corazón! ¿Cómo me atrevo a presentarme ante vuestra infinita Majestad, yo, que soy polvo y ceniza, y tantas veces os he ofendido? Reconozco mi indignidad y mi miseria. No por mis méritos, que no los tengo, sino por vuestra infinita bondad, me atrevo a implorar vuestro auxilio. Como el centurión, digo con toda sinceridad: «Señor, no soy digno». Pero como el publicano, golpeo mi pecho y pido perdón. Humillado ante Vos, espero confiadamente en la palabra de vuestro poder que puede obrar el milagro que necesito. Amén.


    Jour 5 : Día Quinto: La Intercesión de María Santísima

    Méditation

    En las bodas de Caná, faltando el vino, la Santísima Virgen María dijo a su Hijo: «No tienen vino». Y a los sirvientes: «Haced lo que él os diga» (Juan 2:3-5). Por su intercesión, Jesús obró su primer milagro. María es la Medianera de todas las gracias, la Omnipotencia suplicante. Acudir a ella en nuestras necesidades es el camino más seguro y rápido para llegar al Corazón de Jesús. Ella, como Madre amorosísima, presenta nuestras súplicas a su Hijo y obtiene para nosotros lo que por nuestros propios méritos no alcanzaríamos.

    Prière du jour

    ¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, refugio de los pecadores y consuelo de los afligidos! A Vos acudo en esta necesidad que tanto me acongoja. Vos que en Caná intercedisteis con tanto poder, interceded ahora por mí ante vuestro Divino Hijo. Decidle, oh Madre, que me falta la salud, la paz, la solución a este problema. Presentadle mi causa, y yo sé que Él no desoirá vuestras súplicas. Pongo toda mi confianza en vuestra poderosa intercesión. Haced lo que vuestro Corazón maternal os dicte, y yo aceptaré con gratitud lo que por vuestro medio el Señor me conceda. Amén.


    Jour 6 : Día Sexto: El Corazón Contrito y Humillado

    Méditation

    El salmista clama: «Un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias» (Salmo 51:19). A menudo, las pruebas y dificultades que sufrimos son consecuencia de nuestros pecados o una llamada de Dios a la conversión. Antes de pedir un favor, es necesario examinar nuestra conciencia, arrepentirnos sinceramente de nuestras faltas y hacer un firme propósito de enmienda. Un alma en gracia de Dios es un templo donde Él se complace en habitar y obrar maravillas. La confesión sacramental es el medio más seguro para purificar el alma y prepararla para recibir los dones celestiales.

    Prière du jour

    ¡Padre de infinita misericordia, que no queréis la muerte del pecador, sino que se convierta y viva! Con el corazón contrito y humillado, me presento ante Vos. Reconozco mis pecados, mis infidelidades y mi tibieza. Me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Perdón, Señor, perdón. Lavad mi alma de toda mancha, purificad mi corazón de todo afecto desordenado. Hago el firme propósito de enmienda y de evitar toda ocasión de pecado. Con un corazón limpio por vuestra gracia, me atrevo a pediros el favor que tanto anhelo, para que, al recibirlo, os ame y os sirva con mayor fervor todos los días de mi vida. Amén.


    Jour 7 : Día Séptimo: El Abandono en la Divina Providencia

    Méditation

    Dice el Señor: «Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?» (Mateo 6:26). La Divina Providencia gobierna el mundo con sabiduría y amor infinitos. Nada escapa a su cuidado, ni el más pequeño de los pajarillos. Nuestra angustia y nuestra ansiedad nacen de una falta de confianza en este Padre amoroso. Abandonarse en sus brazos es encontrar la paz, aun en medio de la tormenta. Es creer que Él cuida de nosotros y que, de un modo u otro, nos proveerá lo necesario para nuestro bien.

    Prière du jour

    ¡Oh Dios, Padre Providente, que con tanto amor cuidáis de todas vuestras criaturas! Vengo a depositar en vuestras manos todas mis preocupaciones y angustias. Me abandono enteramente a Vos. Confío en que Vos conocéis mis necesidades mejor que yo mismo y que sabréis darme lo que más me conviene. Libradme, Señor, de la ansiedad y del temor. Aumentad mi confianza en vuestra Divina Providencia. Que, en paz y serenidad, espere el cumplimiento de vuestra voluntad, seguro de que vuestro amor paternal nunca me desamparará. Hágase en mí según vuestra palabra. Amén.


    Jour 8 : Día Octavo: El Perdón de las Ofensas

    Méditation

    Nuestro Señor nos advierte con severidad: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas» (Mateo 6:14-15). No podemos presentarnos ante Dios pidiendo misericordia si nuestro corazón alberga rencor o resentimiento hacia nuestro prójimo. El perdón es una condición indispensable para que nuestra oración sea escuchada. Perdonar como hemos sido perdonados es un mandato divino que abre las puertas del cielo.

    Prière du jour

    ¡Señor Jesús, que en la Cruz perdonasteis a vuestros verdugos! Mirad mi pobre corazón, tan inclinado a la ira y al rencor. Reconozco que he guardado amargura contra aquellos que me han ofendido. Hoy, delante de Vos, perdono de todo corazón a todas las personas que me han hecho algún mal, y les pido perdón si yo las he ofendido. Limpiad mi corazón de toda raíz de amargura. Dadme un corazón manso y misericordioso como el vuestro, para que, habiendo perdonado a mis hermanos, merezca yo alcanzar de Vos el perdón de mis culpas y la gracia que con tanta insistencia os pido en esta novena. Amén.


    Jour 9 : Día Noveno: La Acción de Gracias

    Méditation

    De los diez leprosos curados por Jesús, sólo uno, y era samaritano, volvió para dar gracias. Y Jesús dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Y los otros nueve, ¿dónde están?» (Lucas 17:17). La gratitud es la memoria del corazón. Debemos ser agradecidos con Dios no sólo por los favores recibidos, sino también por los que esperamos recibir, y aun por las pruebas que nos envía para nuestra purificación. Un corazón agradecido es un corazón que agrada a Dios y que se dispone a recibir nuevas y mayores gracias. Demos gracias a Dios en todo y por todo, porque todo coopera para el bien de los que le aman.

    Prière du jour

    ¡Oh Dios, fuente de todo bien y dador de toda gracia! Al llegar al final de esta novena, mi corazón rebosa de gratitud. Gracias, Señor, por vuestro amor infinito, por la vida, por la fe, por vuestra paciencia para conmigo. Gracias por escuchar mis súplicas durante estos nueve días. Ya sea que me concedáis el milagro que pido o dispongáis otra cosa para mi bien, desde ahora os digo: ¡Gracias, Señor! Me pongo en vuestras manos y acepto con amor vuestra santa voluntad. Que mi vida entera sea un continuo himno de alabanza y acción de gracias a vuestra divina Majestad. Amén.


    Prière Conclusive

    Oración Final para cada día

    (Después de la oración específica del día, se expone con sencillez y confianza la gracia que se desea obtener)

    Oh Padre Celestial, que todo lo podéis y todo lo disponéis con infinita sabiduría y amor, escuchad la humilde súplica de vuestro hijo/a. Por los méritos de la Pasión, Muerte y Resurrección de vuestro amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, y por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de todos los Santos, os pido me concedáis esta gracia que tanto necesito:
    (Mencionar aquí la petición).

    Confío en vuestra misericordia, y me abandono a vuestra santísima voluntad. No se haga como yo quiero, sino como queréis Vos.

    Rezar con devoción tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias en honor a la Santísima Trinidad.

    Contexte Historique

    Neuvaine structurée en 9 jours.

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