
Prière Introductive
Oración Inicial para cada día
Por la señal de la Santa Cruz…
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
¡Oh Adorable Rostro de mi amado Jesús, que te dignaste venir a este mundo para revelar a los hombres el amor del Padre! Te ofrezco los deseos de mi corazón y me consagro a Ti. Vengo a implorar ante tu Faz desfigurada el perdón de mis pecados y la gracia de amarte con toda mi alma. Imprime, Señor, en mi corazón tus facciones divinas, y abrásame en tu amor, a fin de que pueda un día contemplar tu Rostro glorioso en el Cielo. Amén.
Jour 1 : Día Primero: La Mirada de Jesús
Méditation
Contemplemos la Santa Faz de Nuestro Señor, cuyo resplandor sobrepasa al del sol. Meditemos en aquella mirada divina que penetraba los corazones, que convirtió a San Pedro después de su negación, que sanó a los enfermos y perdonó a los pecadores. Es la misma mirada que se posa hoy sobre nosotros, llena de amor y de misericordia, esperando nuestra respuesta. ¿Cómo respondemos a esta mirada de amor? ¿La buscamos en la oración, en los sacramentos, en el rostro de nuestros hermanos? Pidamos la gracia de no apartar jamás nuestros ojos de los suyos.
Prière du jour
¡Oh, Adorable Faz de mi Jesús, que con tanta ternura miraste al apóstol Pedro en su caída! Mírame también a mí con ojos de misericordia. Por las lágrimas que bañaron tus ojos divinos, dame el don de un llanto de contrición por mis pecados. Concédeme, Señor, que busque siempre tu Rostro y que, al contemplarlo, mi corazón se inflame de tu amor y me resuelva a seguirte con fidelidad hasta la muerte. Amén.
Jour 2 : Día Segundo: El Rostro de Jesús en Getsemaní
Méditation
Acompañemos a Nuestro Señor al Huerto de Getsemaní. Su alma está triste hasta la muerte. Contemplemos su Rostro angustiado, bañado en un sudor de sangre. Ve todos los pecados de los hombres, pasados, presentes y futuros. Ve nuestras ingratitudes, nuestras traiciones, nuestra tibieza. Es por nosotros que sufre esta agonía. Ofrezcamos a su Divina Faz nuestros actos de consolación y reparación por tanta indiferencia y ofensa que recibe, especialmente en el Santísimo Sacramento del Altar.
Prière du jour
¡Oh, Jesús, agonizante en el Huerto! Por el sudor de sangre que brotó de tu Santísimo Rostro, te ruego que me des la fuerza para aceptar las pruebas de esta vida con paciencia y sumisión a tu santa voluntad. Que la vista de tu Faz angustiada me enseñe a odiar el pecado, causa de tu dolor, y a consolar tu Corazón afligido con una vida de mayor fervor y caridad. Amén.
Jour 3 : Día Tercero: El Rostro abofeteado y escupido
Méditation
Consideremos el Rostro adorable de Jesús en la casa de Caifás. ¡Qué ultrajes! ¡Qué ignominias! Aquella Faz, ante la cual tiemblan los ángeles, es abofeteada, cubierta de salivazos, tratada con el más profundo desprecio. Y Jesús calla. Soporta todo con infinita paciencia por amor a nosotros, para reparar nuestros pecados de orgullo, de ira y de maledicencia. Unámonos a su silencio y ofrezcamos reparación por todas las blasfemias y sacrilegios que profanan su Santo Nombre y su Divina Majestad.
Prière du jour
¡Oh, Rostro Divino, objeto de oprobio y de escarnio! Perdón, Señor, por las veces que te he ofendido con mis palabras, mis pensamientos y mis acciones. Acepta, en reparación, la infinita paciencia con que sufriste tantos ultrajes. Imprime en mi alma un profundo horror al pecado y dame la gracia de bendecir siempre tu Santo Nombre y de defender tu honor ante el mundo. Amén.
Jour 4 : Día Cuarto: El Rostro coronado de espinas
Méditation
Miremos a nuestro Rey, presentado al pueblo por Pilato. Su Rostro está desfigurado por los golpes, surcado por la sangre que brota de las espinas que coronan su cabeza. ¡Ecce Homo! ¡He aquí al Hombre! Contemplemos en esta Faz coronada de espinas la locura del amor de un Dios que se humilla para reparar nuestro orgullo. Cada espina es figura de nuestros malos pensamientos, de nuestra vanidad, de nuestra soberbia. ¿No sentiremos compasión de nuestro Rey tan cruelmente tratado?
Prière du jour
¡Oh, Rey de Reyes, cuya frente adorable fue traspasada por agudas espinas! Por el dolor que sufriste, arranca de mi corazón las espinas de mis vicios. Que tu Rostro ensangrentado sea mi refugio y mi fortaleza. Concédeme la gracia de la humildad y haz que, despreciando las vanas glorias del mundo, no anhele otra corona que la de amarte y servirte en esta vida, para gozar de tu Rostro glorioso en la eternidad. Amén.
Jour 5 : Día Quinto: El Rostro de Jesús camino del Calvario
Méditation
Sigamos a Jesús en su camino hacia el Calvario, cargando sobre sus hombros el pesado madero de la Cruz. Su Rostro está cubierto de sudor, polvo y sangre. Apenas puede ver. Cae una y otra vez bajo el peso de nuestros pecados. Cada paso es un tormento, pero en su Faz se refleja una determinación inquebrantable de cumplir la voluntad del Padre para nuestra salvación. Aprendamos de Él a llevar nuestras cruces diarias sin queja, uniendo nuestros pequeños sufrimientos a su gran Sacrificio redentor.
Prière du jour
¡Oh, dulcísimo Jesús, que en el camino del Calvario mostraste en tu Rostro una paciencia y un amor infinitos! Te pido perdón por mi impaciencia y mis quejas en las adversidades. Enséñame a seguirte por el camino de la cruz, a abrazar mis deberes cotidianos con amor y a ver en cada dificultad una ocasión para demostrarte mi fidelidad. Que tu Santa Faz sea mi luz y mi consuelo en el camino de la vida. Amén.
Jour 6 : Día Sexto: El Velo de la Verónica
Méditation
En medio de la turba hostil, una mujer piadosa, Verónica, se abre paso y, movida por la compasión, enjuga con un lienzo el Rostro ensangrentado de Jesús. Como recompensa a este acto de amor, el Señor deja impresa su Santa Faz en el velo. Este gesto nos enseña que ningún acto de caridad, por pequeño que sea, queda sin recompensa. Jesús desea imprimir su imagen en nuestras almas. ¿Estamos dispuestos a consolarlo en el rostro de los pobres, los enfermos y los que sufren?
Prière du jour
¡Oh, Jesús, modelo de mansedumbre y de caridad! Así como dejaste impresa tu Santa Faz en el velo de la Verónica, imprime también tu imagen en mi corazón. Dame un corazón compasivo para consolar a los que sufren y para ver tu Rostro en cada uno de mis prójimos. Que mi vida entera sea un lienzo donde se refleje la belleza de tus virtudes, para gloria del Padre. Amén.
Jour 7 : Día Séptimo: El Rostro de Jesús en la Cruz
Méditation
Llegamos al Calvario. Contemplemos el Rostro de nuestro Redentor clavado en la Cruz. Sus ojos, casi cerrados por la sangre y el dolor, se elevan al cielo para pedir perdón por sus verdugos. Sus labios, secos por la sed, pronuncian palabras de vida eterna. Desde la cátedra de la Cruz, su Rostro moribundo nos enseña la lección suprema del amor y del perdón. Es el precio de nuestra redención. Adoremos en silencio esta Faz agonizante que nos ha amado hasta el extremo.
Prière du jour
¡Oh, Divino Rostro de mi Crucificado! Te adoro y te beso con la más profunda reverencia. Por la sed ardiente que padeciste en la Cruz, dame sed de justicia y de santidad. Por las palabras de perdón que pronunciaste, enséñame a perdonar a los que me ofenden. Que al mirar tu Rostro desfigurado por el dolor, comprenda yo la malicia de mis pecados y el infinito amor con que me has redimido. Amén.
Jour 8 : Día Octavo: El Rostro de Jesús en la Muerte
Méditation
«Todo está consumado». Jesús, inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Miremos su Rostro en la muerte. Ya no hay dolor, sino una majestad serena y pacífica. Es el Rostro del Vencedor del pecado y de la muerte. Este Rostro, descendido de la Cruz y puesto en el regazo de su Madre Dolorosa, es la esperanza de nuestra resurrección. Pidamos la gracia de una santa muerte, para que nuestros ojos se cierren a este mundo contemplando con amor y confianza la Santa Faz de nuestro Salvador.
Prière du jour
¡Oh, Rostro sereno de mi Señor difunto! Recibe mi alma cuando llegue la hora de mi muerte. En aquel instante supremo, sé mi amparo y mi refugio. Que mis últimos suspiros sean para invocar tu Santo Nombre y que mi último pensamiento sea un acto de amor a tu Divina Faz. Por los méritos de tu sagrada Pasión y Muerte, concédeme la gracia de morir en tu amistad y de despertar en la gloria para contemplarte eternamente. Amén.
Jour 9 : Día Noveno: El Rostro Glorioso de Cristo Resucitado
Méditation
Al tercer día, Cristo resucitó. ¡Aleluya! Contemplemos ahora su Rostro glorioso, resplandeciente, inmortal. Las heridas de la Pasión se han convertido en fuentes de luz y de gloria. Es el Rostro que vieron María Magdalena, los Apóstoles y los discípulos de Emaús. Es el Rostro que esperamos contemplar cara a cara en el Cielo por toda la eternidad. Esta es nuestra fe y nuestra esperanza. La devoción a la Santa Faz en el tiempo de la prueba nos prepara para la visión beatífica en la gloria.
Prière du jour
¡Oh, Rostro glorioso de Cristo resucitado, alegría del Cielo y esperanza de la tierra! Disipa las tinieblas de mi alma con los rayos de tu luz. Haz que viva de tal modo en este mundo, que sea digno de contemplar tu belleza sin velos en la Patria celestial. Que mi vida sea un continuo canto de alabanza a tu Santa Faz, y que, perseverando en tu amor, pueda un día unirme a los coros de los ángeles y de los santos para bendecirte y adorarte por los siglos de los siglos. Amén.
Prière Conclusive
Oración Final para cada día
Se reza la siguiente oración, llamada «La Saeta de Oro», revelada a Sor María de San Pedro, junto con un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria en honor a la Santísima Trinidad.
Que el Santísimo, Sacratísimo, Adorabilísimo, Incomprensible e Inefable Nombre de Dios sea por siempre alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado en el Cielo, en la tierra y bajo la tierra, por todas las criaturas de Dios y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
¡Oh, Santa Faz de mi Señor Jesucristo, mírame con misericordia!
Contexte Historique
Neuvaine structurée en 9 jours.
